Pakistán bombardeó este jueves objetivos en dos provincias afganas, y los dos gobiernos presentaron cuentas incompatibles sobre quién murió. El Ministerio de Información paquistaní afirmó que "los informes iniciales sugieren" la muerte de 22 combatientes. El gobierno talibán respondió que las víctimas fueron nueve civiles —mujeres y niños—, además de 11 heridos.
Ninguno de los dos recuentos pudo verificarse de forma independiente.
Dos provincias, dos relatos
Los ataques alcanzaron Kunar, en el noreste afgano, junto a la frontera con Pakistán, y Helmand, en el sur del país. Islamabad describió la operación como "bien planificada y calibrada" contra "escondites y campamentos" de grupos armados, y dijo haber destruido grandes depósitos de armas.
"Se tomaron las máximas precauciones y se garantizó que no hubiera daños colaterales", afirmó el ministerio paquistaní, que añadió que la campaña "continuará a todo ritmo".
La versión de Kabul es otra. El portavoz del gobierno talibán, Zabihullah Mujahid, dijo que los bombardeos destruyeron tres casas y que los muertos eran civiles. "Condenamos este acto y lo consideramos una agresión y un crimen que viola todos los principios universalmente aceptados", declaró.
Lo que hay detrás
Pakistán acusa al gobierno talibán de albergar al Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), el talibán paquistaní, que realiza ataques al otro lado de la frontera. Kabul niega dar santuario al grupo y sostiene que las ofensivas paquistaníes alcanzan casas de civiles.
Es una disputa que no es nueva y que no se resolvió con fuerza aérea: Pakistán ya recurrió a bombardeos semejantes en febrero y en junio de este año, sin que los ataques del TTP en su territorio se detuvieran. Los ataques de este jueves interrumpen unos tres meses de calma relativa entre los dos países.
La cuenta de los civiles
El costo civil de la violencia en la frontera ya era alto antes de esta ronda. Según el relevamiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), más de 1.100 civiles murieron o resultaron heridos en episodios transfronterizos a lo largo de 2026.
La cifra ayuda a situar el problema: cada intercambio de acusaciones entre Islamabad y Kabul sobre quién fue alcanzado ocurre en un contexto en el que la mayor parte de las víctimas documentadas no está en ninguno de los dos ejércitos.
Con información de la Associated Press, de Al Jazeera y de comunicados del Ministerio de Información de Pakistán.




