El estado brasileño de Amazonas registró 1.380 focos de calor entre el 1 y el 10 de octubre, un alza del 271% frente a los 372 del mismo período de 2025, según el Painel do Fogo (panel del fuego) del Centro Gestor e Operacional do Sistema de Proteção da Amazônia (Censipam), el organismo que opera el sistema brasileño de vigilancia de la Amazonía. Ante el avance de los incendios, el Ministério da Integração e do Desenvolvimento Regional (Ministerio de Integración y Desarrollo Regional) reconoció de forma sumaria, el sábado 10 de octubre, la situación de emergencia decretada en 36 municipios del estado.
Al día siguiente, un equipo de la Força Nacional do SUS (fuerza nacional del sistema público de salud de Brasil) fue enviado al estado para apoyar a los gestores estatales y municipales en la respuesta a los efectos de los incendios sobre los servicios de salud.
Qué fue a hacer el equipo sanitario
La misión es elaborar un diagnóstico situacional de la red: identificar necesidades prioritarias, medir la capacidad de atención y planificar el apoyo necesario para mantener los servicios en funcionamiento, incluidos los dirigidos a pueblos indígenas. El relevamiento también evalúa la disponibilidad de profesionales e insumos, el transporte sanitario, los flujos de atención y la demanda de servicios.
"A missão da Força Nacional do SUS é identificar onde a rede de saúde foi interrompida ou sobrecarregada" ("La misión de la fuerza nacional del SUS es identificar dónde la red de salud fue interrumpida o sobrecargada"), dijo su director, Rodrigo Stábeli. "Quanto antes a rede voltar a funcionar plenamente, menos a população sofrerá" ("Cuanto antes la red vuelva a funcionar plenamente, menos sufrirá la población").
El resultado será enviado al Ministério da Saúde (Ministerio de Salud) y servirá de base para la decisión conjunta entre la Unión, el estado y los municipios sobre el tamaño del apoyo federal, que puede ir desde orientación técnica hasta equipos de campo y hospitales de campaña.
Humo y atención médica
Las autoridades sanitarias señalan la exposición al humo como un riesgo para cuadros respiratorios y cardíacos, con atención especial a niños, personas mayores, embarazadas y personas con enfermedades preexistentes. Los hospitales del estado ya empezaron a recibir pacientes con problemas respiratorios.
En Manaos, la capital del estado, la concentración de contaminantes llegó a niveles críticos, cerca de cuatro veces el límite que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera seguro, según la agencia pública Agência Brasil. La alcaldía canceló eventos municipales al aire libre el domingo 11 de octubre y el feriado del lunes 12, y las clases de la red municipal llegaron a suspenderse.
En septiembre el estado ya había sumado cerca de 3.700 focos de calor, casi cuatro veces lo registrado en el mismo mes de 2025, un indicio de que el pico de esta temporada se extendió más allá de la ventana habitual, que suele concentrarse en agosto y septiembre.
El combate
El gobierno federal movilizó dos aeronaves KC-390 de la Força Aérea Brasileira (Fuerza Aérea Brasileña), previstas para llegar a Manaos el domingo 11 y operar desde el lunes 12, además de cuatro aviones Air Tractor y dos helicópteros. El ministro de Integración y Desarrollo Regional, Waldez Góes, viajó al estado y afirmó que la respuesta incluye la contratación de brigadistas y la liberación de recursos, posible justamente por el reconocimiento de la emergencia.
Un sobrevuelo de la comitiva ministerial previsto para el domingo fue cancelado por baja visibilidad, según Agência Brasil. El Ministério do Meio Ambiente (Ministerio de Medio Ambiente) informó que parte de los focos estaba dentro de bosque preservado, lo que sugiere quema intencional; las causas están bajo investigación.
Equipos del ministerio de Medio Ambiente, de la defensa civil nacional y de la fuerza nacional del SUS permanecen en el estado.
Con información de Agência Gov, el Ministério da Saúde, Agência Brasil y SBT News.




