El Acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por su sigla en inglés) empezó a regir el domingo 1 de noviembre de 2026, aunque por ahora solo en la relación bilateral de Uruguay con Noruega e Islandia. Los otros dos socios del bloque europeo, Suiza y Liechtenstein, siguen tramitando su aprobación interna.
El tratado se firmó el 16 de septiembre de 2025 en Río de Janeiro, después de casi ocho años de conversaciones y catorce rondas de negociación. La entrada en vigor se produce de forma escalonada: cada país la activa cuando completa sus propios trámites, y el acuerdo empieza a aplicarse entre los que ya lo hicieron.
Qué cubre
Las nuevas condiciones alcanzan cerca del 97% de las líneas arancelarias en el comercio con esos países. Más allá de los aranceles, el texto incluye comercio de bienes y de servicios, facilitación del comercio, medidas sanitarias y fitosanitarias, inversiones, propiedad intelectual y compras gubernamentales. La Cancillería uruguaya añade a esa lista reglas de origen, defensa comercial, obstáculos técnicos al comercio y un capítulo de desarrollo sostenible.
El canciller uruguayo, Mario Lubetkin, resumió el alcance demográfico del acuerdo en una cifra: "Si juntamos las poblaciones nos referimos a 309 millones de personas". Sobre el arranque, dijo que "hoy nace una nueva sociedad entre los países", y anticipó que Bolivia se incorporará más adelante.
Un mercado chico y rico
La EFTA es un bloque de población reducida y alto poder de compra. Sus cuatro miembros suman cerca de 15 millones de habitantes y un producto interno bruto conjunto de alrededor de 1,4 billones de dólares. El PIB por habitante va de unos 82.000 dólares en Islandia a más de 200.000 en Liechtenstein.
El intercambio actual de Uruguay con ese bloque es modesto. En 2024, el país exportó poco más de 54 millones de dólares a los cuatro socios —sobre todo carne bovina, aceite de soja, arroz, caviar, hortalizas y miel— e importó cerca de 60 millones. El Mercosur en conjunto les vende más de 3.000 millones de dólares al año.
Entre los rubros con margen para crecer, la Cancillería menciona cítricos, manzanas, hortalizas, legumbres, trigo y frutos secos, además del sector pesquero. Suiza se comprometió a absorber de inmediato 50.000 litros de vino uruguayo cuando el acuerdo le resulte aplicable.
Suiza, no antes de mediados de 2027
El parlamento suizo ya aprobó el tratado, pero el proceso interno puede incluir un referéndum. Por eso Lubetkin estimó que la incorporación de ese país no llegará antes de mediados de 2027, plazo en el que también podría sumarse Liechtenstein. La ratificación uruguaya, a su vez, admite la vía de una consulta ciudadana.
Queda abierta una negociación paralela: la de las cuotas. Mientras el Mercosur no acuerde un reparto común, Lubetkin describió el criterio vigente con una frase: "el que llega primero aplica con sus productos". El canciller dijo que existe "una sintonía fuerte" entre Brasil, Argentina y Uruguay sobre las posibles soluciones.
El antecedente europeo
El acuerdo con la EFTA llega seis meses después del Acuerdo Interino de Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, vigente desde mayo. Según Lubetkin, los exportadores uruguayos ganaron o ahorraron más de 40 millones de dólares en los primeros cinco meses de aplicación, una cuenta que podría superar los 100 millones al cierre del año.
Sumados, los dos tratados extienden el acceso preferencial del Mercosur a 31 países europeos, que representan alrededor del 90% del PIB del continente. Conviene leer la cifra con cuidado: el acceso preferencial abre la puerta, pero el aprovechamiento depende de que haya oferta exportable en los rubros efectivamente liberalizados, y los montos actuales de intercambio con la EFTA son de dos dígitos en millones de dólares.
Con información de la Cancillería de Uruguay, El Observador, Subrayado y la diaria.




