Vasco da Gama ganó 1-0 en el Estadio Alberto J. Armando, la Bombonera, y se llevó la ventaja de la ida de la semifinal de la Copa Sudamericana. El gol llegó a los 25 minutos: Adson cabeceó un centro de Carlos Andrés Gómez, y el resultado no se movió más.
La vuelta se jugará el martes 20 de octubre en el Maracaná, en Río de Janeiro. Esa definición —la sede, no el resultado— fue la que mantuvo el partido en suspenso hasta esta semana.
Por qué el partido no se juega en la casa de Vasco
São Januário, el estadio propio de Vasco, tiene capacidad para unos 20.000 espectadores, por debajo del mínimo de 30.000 que la Conmebol exige para esta instancia. La alternativa natural era el Maracaná, administrado por el consorcio que integran Flamengo y Fluminense; los dos clubes se negaron a prestarlo, alegando la preservación del césped.
Vasco recurrió a la justicia y el caso cambió de signo varias veces. La jueza Suely Lopes Magalhães revocó la medida cautelar que favorecía al club; el juez Joaquim Domingos de Almeida Neto la restableció después. El consorcio apeló hasta la última instancia, y el Superior Tribunal de Justiça (STJ) rechazó el recurso en una decisión firmada por su presidente, el ministro Luis Felipe Salomão.
Mientras el expediente iba y venía, la Conmebol había advertido que un fallo adverso podía mudar el partido a Asunción, en Paraguay. Con el rechazo del STJ, esa posibilidad quedó descartada.
La cuenta que le queda a Boca
Con el 0-1 de la ida, Boca necesita ganar por dos goles de diferencia para avanzar directamente, o por uno para llevar la serie a los penales. A Vasco le alcanza el empate.
Con información de beIN Sports, Infobae y Cadena 3.




