El Banco de Japón elevó el viernes su objetivo para el tipo de interés a un día sin garantía del 1% al 1,25% anual. Es el nivel más alto del tipo de referencia japonés desde 1995 —hace 31 años— y el paso más reciente de un banco central que pasó casi tres décadas anclado en tipos cero o negativos.
La decisión se adoptó por 7 votos a 2, según el comunicado que la entidad publicó al término de su reunión de política monetaria.
Quiénes votaron en contra, y por qué
Los dos disidentes sostienen que el ajuste es prematuro.
- Toichiro Asada argumentó que el índice de precios al consumo sigue por debajo del 2% y que la solidez de la economía aún es incierta, y defendió mantener la directriz anterior.
- Ayano Sato sostuvo que los datos recientes de actividad y de precios no se han acelerado lo suficiente como para justificar una subida ahora.
Un resultado de 7 a 2 es inusual en un banco central que históricamente busca decisiones casi unánimes, y señala que el ritmo de las próximas subidas está lejos de estar resuelto dentro del consejo.
Lo que el banco dice ver
En el comunicado, el Banco de Japón describe una economía en recuperación moderada, "con cierta debilidad", y atribuye parte de esa debilidad a los efectos de la crisis en Oriente Medio. Sobre los precios, considera que la inflación subyacente se está "acercando al 2%" y que las expectativas de inflación a medio y largo plazo han seguido subiendo, con riesgo al alza de que el índice supere el objetivo.
La inflación subyacente al consumo se situó cerca del 2% en agosto, según Al Jazeera, con empresas trasladando costes más altos en una amplia gama de alimentos y productos de supermercado, presionadas por la energía, las cadenas globales y factores internos.
Hay también un componente estructural. El director ejecutivo del banco, Koji Nakamura, describió la situación japonesa como un "choque demográfico lento": una fuerza laboral que se encoge y empuja los salarios al alza, una presión que no se disipa sola cuando la energía deja de subir.
Dónde deja esto a Japón
Incluso en el 1,25%, el tipo japonés sigue muy por debajo del de sus pares: el Banco Central Europeo está en el 2,5%. Esa diferencia es lo que sostiene el carry trade —endeudarse en yenes baratos para invertir en divisas de tipo alto—, un engranaje que mueve capital hacia mercados emergentes, Brasil entre ellos. Cada subida japonesa encarece ese tramo y cambia, en el margen, el cálculo de quien opera ese flujo.
La rueda de prensa del gobernador Kazuo Ueda tras la reunión era el momento más observado por el mercado, a la búsqueda de pistas sobre cuándo y a qué ritmo llegarán las próximas subidas.
Con información del comunicado de política monetaria del Banco de Japón (18 de septiembre de 2026) y de Al Jazeera.


