La costarricense Rebeca Grynspan salió del cuarto sondeo informal del Consejo de Seguridad de la ONU como la aspirante mejor colocada para suceder a António Guterres: reunió 10 estímulos, 3 desalientos y 2 abstenciones en la votación celebrada el martes 29 de septiembre de 2026 en la sala de consultas del Consejo.
El resultado la deja mejor que hace once días. En el tercer sondeo, del 18 de septiembre, había sumado un estímulo menos y dos desalientos más — y es la columna de los desalientos la que decide una carrera como ésta, porque un voto negativo de cualquiera de los cinco miembros permanentes termina siendo un veto.
Los números y sus versiones
Los sondeos son informales y sus resultados no se publican oficialmente: llegan a la prensa por filtración, y por eso las cifras de los candidatos que no encabezan la lista varían según quién las cuente. El portal PassBlue, que sigue el proceso desde dentro del edificio, ubicó en segundo lugar a la guyanesa Carolyn Rodrigues Birkett y al argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, con 8 estímulos cada uno. La agencia EFE atribuyó a Grossi 10 estímulos, pero también 7 desalientos — más del doble de los que recogió Grynspan.
Detrás quedaron el ugandés Olara Otunnu y el senegalés Macky Sall, con 5 estímulos cada uno, y las dos aspirantes ecuatorianas: María Fernanda Espinosa, expresidenta de la Asamblea General, y Ivonne A-Baki, presentada con el respaldo de Tonga, ambas con la mayoría del Consejo en contra.
Las boletas no dicen de quién viene cada voto. Ésa es, precisamente, la limitación que el Consejo tendrá que resolver en la etapa siguiente.
Siete candidatos, cinco de la región
La lista quedó en siete nombres después de que la chilena Michelle Bachelet anunciara su retiro, tras un tercer sondeo en el que recogió 1 estímulo, 11 desalientos y 3 abstenciones. La expresidenta sostuvo al irse que el momento sigue siendo propicio para defender el multilateralismo y los derechos humanos.
Con Bachelet fuera, cinco de los siete aspirantes son de América Latina y el Caribe: Costa Rica, Argentina, Guyana y Ecuador con dos candidatas. Es el reflejo del argumento que la región viene haciendo desde el año pasado — que nunca ha ocupado la secretaría general desde el peruano Javier Pérez de Cuéllar, que dejó el cargo en 1991 — y también de la razón por la cual esa ventaja puede diluirse: el voto regional se reparte.
Lo que falta
El paso que sigue es la boleta de colores: un sondeo en el que los cinco miembros permanentes — China, Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y Rusia — votan en papeles de un color distinto al de los diez miembros electos. Es el mecanismo que revela quién está bloqueando a quién, y en los ciclos anteriores se aplicó a comienzos de octubre. El Consejo todavía no ha decidido cuándo dará ese paso; según PassBlue, los permanentes prefieren adelantarlo y los electos tienen interés en demorarlo, porque es su margen de negociación.
Para ser recomendado a la Asamblea General, un candidato necesita 9 de los 15 votos del Consejo y ningún veto. El mandato de Guterres termina el 31 de diciembre de 2026, y quien lo suceda asume el 1 de enero de 2027, lo que deja al Consejo unas pocas semanas de margen. La próxima presidencia rotativa del órgano, en octubre, corresponde a Grecia.
Con información de PassBlue, Security Council Report, la agencia EFE y The Tico Times.




