El Congreso mexicano terminó de aprobar la reforma constitucional que exige nacionalidad mexicana única a quienes aspiren a la Presidencia de la República, a una gubernatura o a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. El texto pasa ahora a los congresos estatales.
El Senado la votó el 29 de septiembre de 2026, con 86 votos a favor y 42 en contra, alcanzando la mayoría calificada que exige una enmienda constitucional. La Cámara de Diputados la había aprobado una semana antes, el 22 de septiembre, con 344 votos a favor, 115 en contra y una abstención.
Qué cambia
La reforma modifica tres artículos de la Constitución: el 82, que fija los requisitos para la Presidencia; el 116, que regula los de las gubernaturas estatales; y el 122, que corresponde a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
Quien tenga doble nacionalidad y quiera postularse a esos cargos deberá renunciar a la segunda antes de registrar su candidatura. Durante el mandato, además, no podrá adquirir otra nacionalidad, invocar una ciudadanía extranjera ante autoridades, usar pasaporte extranjero ni acogerse a la protección diplomática de otro país.
La consejera jurídica del Ejecutivo, Luisa María Alcalde, explicó en la conferencia matutina del 1 de octubre que la exigencia se aplicaría a partir de 2028. Los estados tendrán 90 días, una vez que la reforma entre en vigor, para ajustar sus constituciones y leyes electorales.
Lo que falta
Una reforma constitucional en México requiere, tras el paso por ambas cámaras, la ratificación de la mayoría de los congresos estatales. Después vuelve al Congreso para la declaratoria formal y se publica en el Diario Oficial de la Federación. Con 32 entidades, el umbral es de 17 legislaturas locales.
Sheinbaum: "pensé que iba a ser por unanimidad"
La presidenta Claudia Sheinbaum, que impulsó la iniciativa, se mostró sorprendida por los votos en contra. "La verdad, yo pensé que iba a ser por unanimidad", dijo el 30 de septiembre.
También acotó el alcance de la medida, para separarla de la doble nacionalidad en general: "Cualquier mexicano o mexicana puede tener (…) doble nacionalidad, puede tener triple nacionalidad", sostuvo, y subrayó que la restricción opera solo sobre quienes buscan esos tres cargos. El 1 de octubre volvió a defender la reforma, argumentando que no quita derechos.
Los argumentos en contra
El dirigente del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, sostuvo que tener otra nacionalidad no compromete la lealtad de nadie al país. El senador Luis Donaldo Colosio Riojas, de Movimiento Ciudadano, argumentó que la medida estigmatiza a las personas nacidas en el exterior.
El punto de fondo que queda abierto es cuántos aspirantes reales alcanza: la exigencia opera como un filtro previo al registro, de modo que su efecto se medirá en las candidaturas que no lleguen a presentarse más que en las que sean impugnadas.
Con información de El Financiero, Infobae, El Imparcial, Expansión, El Universal y UnoTV.




