Rock al Parque cerró su edición número 30 con la mayor asistencia de su historia: más de medio millón de personas pasaron por el Parque Simón Bolívar de Bogotá a lo largo de tres días de festival gratuito.
Las cifras
La primera jornada reunió a 191.000 asistentes. La segunda, el domingo, fue la que rompió el registro histórico: la Alcaldía de Bogotá contabilizó 274.500 personas —el equivalente, según el cálculo de la propia ciudad, a llenar ocho veces el estadio El Campín—, mientras que el balance recogido por El Tiempo sitúa la cifra en 290.020. En cualquiera de las dos versiones, es el día de mayor público tanto del festival como del parque.
Para dimensionarlo: la edición de 2023, la anterior marca, reunió unas 390.000 personas en sus tres días completos. Esta vez, una sola jornada quedó cerca de ese total.
La programación incluyó 83 grupos y 584 músicos de Europa, América y Asia. Veintiséis bandas internacionales tocaron por primera vez en el festival y cinco debutaron en Colombia; otros 26 grupos bogotanos fueron seleccionados para el cartel. Encabezaron Apocalyptica, Los Bunkers, Serú Girán y Mon Laferte, con Ministry y Skampida entre los demás nombres.
El efecto económico
El gasto del público durante las dos primeras jornadas fue proyectado en cerca de 191.000 millones de pesos colombianos (COP), según una estimación preliminar del Observatorio y de Gestión del Conocimiento Cultural. En la Zona de Arte y Emprendimiento, 59 iniciativas reportaron ingresos superiores a los 280 millones de COP.
Los datos de público también muestran un cambio de composición: la participación de mujeres pasó del 37% en 2017 al 43,9% en 2025. Y el 24,2% de los asistentes encuestados llegó de otras ciudades colombianas o del exterior; de ellos, el 91,9% dijo haber viajado específicamente para el festival.
Las quejas
El récord tuvo su reverso logístico. Asistentes reportaron en redes sociales aglomeraciones en las salidas, personas trepando a las rejas, dificultades para moverse dentro del recinto y para conseguir transporte público al terminar, según recogió Noticias RCN. También hubo reclamos por el sonido durante el cierre de Mon Laferte en el escenario Plaza, que además no fue transmitido por Canal Capital, pese a que el canal sí emitió otras presentaciones.
Desde la organización, el curador del festival, Héctor Mora, apuntó a una tensión más vieja: que la primera pregunta del público suele ser qué artistas extranjeros vienen, algo que ha desplazado el foco original en las bandas locales. "El festival ha tenido que buscar una representación más vigente", dijo. La directora del Idartes, María Claudia Parias, destacó que "Bogotá tenga la capacidad de garantizar el disfrute y goce de miles de personas".
A la cita asistieron además 21 profesionales de la industria musical de Hispanoamérica, que se reunieron con artistas bogotanos para explorar giras y contrataciones: el componente menos visible de un festival que, a los 30 años, se ha vuelto también una feria del sector.
Con información de El Tiempo, Noticias RCN, Vanguardia y El Universo.




