El presidente Donald Trump afirmó el viernes 6 de noviembre que Stephen Miller será su jefe de gabinete en la Casa Blanca, con la toma del cargo el lunes 9 de noviembre. Susie Wiles, que dirigía el Ala Oeste desde la segunda investidura, el 20 de enero de 2025, presentó su renuncia el día anterior y pasa a la operación política del presidente.
Trump dijo a los periodistas que "quería hacer un cambio". CBS News informó que la decisión llegó después de la derrota republicana en las elecciones de mitad de mandato del martes, en las que los demócratas conquistaron el control de las dos cámaras del Congreso. Hasta el viernes habían asegurado al menos 253 escaños en la Cámara de Representantes y 54 en el Senado, con las contiendas de Alaska y Mississippi aún sin resultado definido.
El presidente ya había anticipado el recambio
Horas antes del anuncio, en una entrevista con el programa "60 Minutes" prevista para el domingo 8 de noviembre, el periodista Ross Douthat le preguntó a Trump si esperaba despedir a alguien después de las derrotas. Trump respondió que sí, "un poco", y que habría "quizás algunos cambios", al tiempo que dijo que quiere a su gabinete.
También afirmó tener confianza en el secretario de Defensa, Pete Hegseth, días después de que CBS News informara que había preguntado a sus asesores si Hegseth debía quedarse. Otros tres nombres de primera línea dejaron el gobierno a comienzos de 2026: la fiscal general Pam Bondi, la secretaria de Seguridad Interior Kristi Noem y la secretaria de Trabajo Lori Chavez-DeRemer.
Quién ocupa la silla
Miller, de 41 años, acumulaba dos cargos desde enero de 2025: subjefe de gabinete para políticas y asesor de seguridad interior. Desde allí condujo la política migratoria del gobierno: más operativos y más centros de detención, deportaciones más rápidas y el intento de invocar el Alien Enemies Act de 1798 (ley que autoriza deportar extranjeros en tiempo de guerra) para sacar a personas del país por fuera de las audiencias migratorias ordinarias.
El historial es más antiguo. En el primer mandato de Trump ayudó a redactar las restricciones de entrada de 2017 a ciudadanos de varios países de mayoría musulmana, presionó para reducir el techo anual de refugiados, se opuso al Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA, programa que protege de la deportación a quienes llegaron al país siendo niños) y defendió la separación de familias migrantes en la frontera, política que Trump revocó por decreto en 2018.
El cambio importa más allá del título. El jefe de gabinete controla la agenda del presidente, quién llega hasta él y qué papeles cruzan su escritorio, y el nombramiento pone al autor de la agenda migratoria en esa silla justo cuando la oposición se prepara para asumir las presidencias de las comisiones, en enero.
La primera reacción fue una advertencia
El representante Robert Garcia, de California, candidato a presidir la Comisión de Fiscalización de la Cámara, dijo que Miller "debería contratar un abogado" y prometió investigaciones sobre su conducta en la Casa Blanca. Miller, en su propia declaración, elogió a Wiles y prometió "pelear con toda nuestra alma" por el presidente.
El Congreso todavía se está reorganizando en ambos lados. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, ya dijo que no buscará el liderazgo de la minoría, con Steve Scalise y Jim Jordan en carrera por puestos de mando, mientras el senador Ron Johnson, de Wisconsin, y al menos cinco colegas pidieron postergar la elección del liderazgo republicano en el Senado. Trump dijo a los periodistas al final del viernes que el Senado "tiene que actuar" antes de la asunción del nuevo Congreso.
Con información de CBS News, Newsweek y el registro público de la actuación de Stephen Miller en el primer gobierno de Trump.




