El gobierno federal brasileño decidió cerrar el mercado de apuestas en línea que él mismo había regulado. Mediante una medida provisória (decreto presidencial con fuerza inmediata de ley) firmada el viernes (25), el presidente Luiz Inácio Lula da Silva prohibió la explotación, la oferta, la intermediación y la publicidad de las apuestas de cuota fija en todo el país, lo que abarca las apuestas deportivas, los casinos en línea y los juegos derivados que se popularizaron con apodos como "tigrinho", tanto en locales físicos como en internet.
La prohibición alcanza también las autorizaciones concedidas por los gobiernos estatales y por el Distrito Federal, un punto en disputa desde que entró en vigor la regulación federal. Desde la publicación del texto no puede aceptarse ningún depósito nuevo.
El calendario hasta el 14 de octubre
El decreto no apaga el sector de golpe: fija una secuencia de plazos para que el dinero de los apostadores vuelva antes de que las plataformas desaparezcan.
- 25 de septiembre: publicación del decreto y prohibición inmediata de nuevos depósitos.
- Hasta las 23:59 del 5 de octubre: plazo para que el apostador retire voluntariamente lo que tenga en cuenta.
- A partir del 6 de octubre: los sitios y las aplicaciones quedan fuera de servicio.
- 7 y 8 de octubre: las empresas informan a los bancos los saldos restantes.
- Del 9 al 14 de octubre: devolución de los importes a los apostadores.
- A partir del 14 de octubre: la Caixa Econômica Federal, banco estatal, asume las devoluciones que no se hayan completado.
Incumplir la prohibición acarrea multas de hasta 2.000 millones de reales, además de la suspensión de actividades.
Las cifras que usó el gobierno
La justificación del Ejecutivo es de salud pública, no de recaudación. Según los datos citados por el gobierno, 28 millones de brasileños habían apostado en los doce meses anteriores a 2023, y 10,9 millones de ellos presentaban un patrón de juego de riesgo o ya problemático. Las atenciones vinculadas al juego patológico crecieron un 140% entre 2018 y 2025.
El costo social del sector fue estimado por el gobierno en 38.800 millones de reales al año, bastante más de lo que el Estado recaudó en la puerta de entrada del mercado: se concedieron 85 licencias a 30 millones de reales cada una, es decir, 2.550 millones.
"Nuestra decisión parte del efecto dañino que las bets generaron en Brasil", afirmó el ministro de Hacienda, Dario Durigan, que atribuyó a gobiernos anteriores fallas regulatorias en la protección frente al uso por menores y frente al lavado de dinero. Lula fue más directo: "Este juego en internet no es una apuesta, es una enfermedad", dijo el presidente.
Lo que todavía depende del Congreso
Una medida provisória tiene fuerza de ley desde su publicación, pero rige 60 días, prorrogables por otros 60, y caduca si el Congreso no la aprueba en ese plazo. El gobierno espera una votación en noviembre, tras el regreso de los legisladores, en un periodo en que la agenda parlamentaria ya estará ocupada por el calendario electoral.
El clima de opinión, por ahora, favorece al Ejecutivo. Un sondeo de Atlas/Bloomberg citado en el anuncio señala un 75% de apoyo a la prohibición, con un 71% totalmente de acuerdo y un 79% a favor de limitar la publicidad de apuestas; el 88% rechaza la idea de que apostar sirva para complementar ingresos. El apoyo es mayor entre las mujeres (79%).
Queda el otro lado de la cuenta: el dinero de las casas de apuestas sostiene hoy buena parte del patrocinio del fútbol brasileño, y es allí donde el decreto encontrará su resistencia más organizada.
Con información de Agência Gov, Agência Brasil y Brasil de Fato.




