El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció el domingo 27 de septiembre de 2026, en una alocución televisada, que instruyó al Ministerio de Hacienda y a su equipo económico a abrir conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para buscar "una salida negociada" a la crisis de las finanzas públicas.
"El saldo está en rojo", dijo el mandatario, que describió el cuadro fiscal como el más crítico en la historia del país y sostuvo que el Estado ya no alcanza a cubrir al mismo tiempo el servicio de la deuda y sus gastos de funcionamiento. "Las finanzas públicas no aguantan más", afirmó.
Las cifras detrás del anuncio
Las proyecciones que circulan en el mercado colombiano ubican el déficit del Gobierno Central de 2026 entre el 7,2 % y el 7,4 % del PIB, con un déficit primario del orden del 3,3 %. Sin medidas de corrección, esos indicadores podrían escalar en 2027 hasta el 9,4 % y el 4,5 % respectivamente, según cálculos citados por Bloomberg Línea.
La deuda pública del país se ubicaba cerca del 60 % del PIB a mediados de 2026, de acuerdo con Portafolio, que también señaló que el terremoto de magnitud 7,4 registrado en agosto puede presionar aún más las cuentas oficiales.
El Gobierno estima necesidades de financiamiento externo cercanas a 88 billones de pesos (unos 26.000 millones de dólares) para 2027, un monto sin antecedentes para Colombia.
El pulso con la administración anterior
De la Espriella atribuyó el deterioro a la gestión de su antecesor, Gustavo Petro, a la que acusó de sobreendeudamiento y de manejo presupuestario deficiente. Mencionó las investigaciones en curso sobre entidades como la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y la Fiduprevisora, y afirmó que una economía paralela alimentada por dineros ilícitos oculta la gravedad real del cuadro financiero.
Qué puede venir
Funcionarios del FMI son esperados en Colombia esta semana para conversaciones preliminares, según Bloomberg Línea. El presidente no precisó qué instrumento buscará el país: un acuerdo stand-by, un servicio ampliado o la renovación de una línea de crédito flexible implican condiciones distintas.
Analistas de Bank of America ya habían señalado que un programa con el Fondo funcionaría como "plan B" si el Congreso bloquea el ajuste, y que podría reducir la prima de riesgo y abaratar el financiamiento a cambio de compromisos de disciplina fiscal. Ese es justamente el punto donde la discusión vuelve al Legislativo: un programa del FMI no sustituye el trámite de las reformas, lo condiciona.
Con información de Infobae, Portafolio y Bloomberg Línea.




