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Política

Colombia rompe relaciones diplomáticas con Irán y mantiene abiertos los vínculos consulares

La Cancillería cita presuntos lazos de Teherán con grupos terroristas y narcoterroristas, el bloqueo del estrecho de Ormuz y la obstrucción a los inspectores del OIEA. Las relaciones databan del 28 de abril de 1975.

Por Redação RecortNews
Abelardo de la Espriella, entonces presidente electo de Colombia, durante un encuentro bilateral con la Presidencia de Ecuador en Cali, el 7 de agosto de 2026, antes de su investidura.
Abelardo de la Espriella, entonces presidente electo de Colombia, durante un encuentro bilateral con la Presidencia de Ecuador en Cali, el 7 de agosto de 2026, antes de su investidura.Foto: Isaac Castillo/Presidencia de la República del Ecuador, vía Wikimedia Commons, dominio público

El Gobierno de Colombia rompió relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán. La decisión, fechada el 19 de septiembre de 2026 y comunicada públicamente por el Ministerio de Relaciones Exteriores el 24, cierra un vínculo formal que se había establecido el 28 de abril de 1975 y que había sobrevivido, con interrupciones, a once gobiernos colombianos.

En su comunicado, la Cancillería sostiene que la medida "responde a los pilares que orientan la política exterior en materia de seguridad nacional y lucha contra el crimen transnacional", y que la confianza con el Gobierno iraní quedó erosionada.

Los motivos que enumera el comunicado

El texto oficial encadena seis razones:

  • presuntos vínculos del Gobierno iraní con grupos terroristas internacionales y con organizaciones narcoterroristas que, según Bogotá, amenazan la seguridad colombiana;
  • violaciones documentadas de derechos humanos atribuidas a las autoridades iraníes;
  • ataques verificados contra países ajenos a los conflictos de Medio Oriente;
  • el bloqueo del estrecho de Ormuz y el daño económico que provocó;
  • la obstrucción a las tareas de verificación del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sobre el programa nuclear iraní;
  • la actuación del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, al que Colombia señala por la represión interna y por operaciones encubiertas en el exterior.

Lo que no se rompe

La ruptura es diplomática, no consular. El comunicado precisa que las relaciones consulares siguen vigentes y se ampara para ello en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963, dos tratados que tratan ambos vínculos como cosas separables.

En la práctica, eso significa que los trámites de visado, registro civil y asistencia a nacionales de uno y otro país no quedan suspendidos, aunque sí desaparece la representación política. La Dirección de Protocolo de la Cancillería colombiana quedó encargada de comunicar a las autoridades iraníes los procedimientos que siguen.

El comunicado no fija plazos para la salida de diplomáticos.

Un giro que venía anunciándose

La ruptura se inscribe en el reacomodo de la política exterior del gobierno de Abelardo de la Espriella, que asumió el 7 de agosto de 2026. Según reconstruyeron El Financiero y Vanguardia, el nuevo Ejecutivo colombiano estrechó vínculos con Estados Unidos y restableció las relaciones con Israel, que su antecesor, Gustavo Petro, había cortado en mayo de 2024.

La embajadora de Israel en Bogotá, Vivian Aisén, celebró la decisión y dijo que fortalecerá "la seguridad de la población colombiana", según recogieron medios colombianos.

El comercio bilateral entre Colombia e Irán era marginal, de modo que el efecto inmediato de la ruptura es político antes que económico: quita a Teherán un interlocutor en América del Sur en el momento en que su programa nuclear y el cierre de Ormuz concentran la atención internacional.

Con información del comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, El Financiero y Vanguardia.