La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció el miércoles 23 de septiembre de 2026, ante el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que su país celebrará elecciones. No dijo cuándo.
"El momento de las elecciones lo determinará el pueblo venezolano", afirmó en su discurso en Nueva York, en el que sostuvo que las instituciones del país deben prepararse para garantizar comicios "inclusivos y transparentes".
Rodríguez asumió la presidencia encargada el 5 de enero de 2026, tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. Era, hasta entonces, vicepresidenta ejecutiva y ministra de Economía y Finanzas.
Un anuncio sin calendario
El discurso fue el primero de la nueva etapa venezolana ante el pleno de la ONU y llegó cargado del vocabulario de la transición: Rodríguez habló de un "renacimiento de Venezuela" y de una "transformación democrática" que, subrayó, se hará por la vía institucional.
"Una nación no renace solo reconstruyendo edificios; renace cuando reconstruye la confianza en sus instituciones", dijo.
También aseguró que su gobierno ya inició un diálogo con sectores de la oposición. No precisó, sin embargo, ninguno de los elementos que permitirían medir el alcance del compromiso: no mencionó una fecha ni un rango de fechas, no indicó qué autoridad electoral conduciría el proceso ni bajo qué reglas, y no se refirió a la presencia de observación internacional.
El acercamiento a Washington
El pasaje más llamativo del discurso fue el agradecimiento explícito al presidente estadounidense Donald Trump por su disposición a retomar las relaciones diplomáticas y de cooperación entre los dos países.
Rodríguez enumeró las áreas en las que, según dijo, ambos gobiernos trabajan para procesar sus diferencias mediante el diálogo: energía, seguridad, crimen transnacional y economía. Es un giro considerable respecto de la retórica venezolana de la última década ante el mismo foro, en el que Washington era señalado como principal adversario.
Sanciones y Esequibo
La presidenta encargada defendió el derecho de Venezuela a un país "sin restricciones económicas" que pueda ejercer plenamente su derecho al desarrollo, una fórmula que en el lenguaje diplomático venezolano apunta al levantamiento de las sanciones.
En el tramo final, reafirmó los reclamos históricos de Venezuela sobre la Guayana Esequiba, el territorio en disputa con Guyana, y pidió a Georgetown volver a la mesa de negociación. En ese punto la posición no varió respecto de la sostenida por los gobiernos anteriores.
Qué queda por verificar
El anuncio deja abierta la pregunta central: cuándo. Sin calendario, sin árbitro electoral definido y sin condiciones de competencia explicitadas, la promesa de elecciones queda por ahora en el terreno de la declaración política. Los próximos pasos del diálogo con la oposición y cualquier decisión sobre el Consejo Nacional Electoral serán los indicadores que permitan evaluarla.
Con información de Noticias ONU, Euronews y El Comercio.



