El presidente de Israel, Isaac Herzog, terminó el jueves 5 de noviembre la ronda de consultas con las bancadas electas del 26.º Knéset, y el resultado dibujó un favorito sin deshacer el empate: 67 de los 120 diputados recomendaron a Gadi Eisenkot, de Yashar, para intentar formar el próximo gobierno, frente a 46 recomendaciones a Benjamin Netanyahu, del Likud. Herzog dijo que anunciará el domingo a quién entregará el mandato.
Un recuento que no resuelve el empate
Los 67 nombres son, en la aritmética, más que los 61 necesarios para una mayoría en el Knéset. Pero una recomendación no es una coalición. Herzog fue explícito al decir que la suma "no resuelve quién puede formar un gobierno", citando los vetos mutuos entre los bloques y dentro de ellos.
La frase describe un problema concreto. Las 67 recomendaciones a Eisenkot incluyen los 19 escaños de las dos formaciones árabes —la Lista Conjunta, con 11, y Ra'am, con 8—, que nunca han integrado un gabinete israelí de coalición plena. Sin ellas, el apoyo a Eisenkot cae a 48.
La víspera, Netanyahu, en su primera aparición pública tras la elección, ya había advertido contra una coalición árabe-judía. Del otro lado, diputados del bloque de Eisenkot descartaron públicamente un gobierno de unidad con el Likud. "No se hacen negocios con escorpiones", dijo la diputada Meirav Cohen. Su colega Ram Ben-Barak fue en la misma línea: "Ninguna unidad con personas que tienen visiones del mundo fascistas". Por el Likud, Ofir Katz respondió que "el bloque del cambio quiere cambio en apoyo al terror".
Cómo quedó el Knéset
La elección del 27 de octubre tuvo una participación del 77,98%, la más alta desde 1999, y produjo el siguiente reparto de los 120 escaños:
- Likud (Netanyahu): 27 —sigue siendo el mayor partido del país
- Yashar (Eisenkot): 21
- B'Yachad ("Juntos"): 12
- Lista Conjunta: 11
- Los Demócratas: 8
- Ra'am: 8
- Otzma Yehudit: 7
- Yisrael Beytenu: 7
- Judaísmo Unido de la Torá: 7
- Shas: 6
- Sionismo Religioso–Zehut: 6
Sumados, el bloque de Netanyahu reúne 53 escaños y el de Eisenkot, 48. Las formaciones árabes se quedan con los 19 restantes, el mayor contingente que han elegido nunca. Ninguno de los dos bloques llega solo a 61.
En las consultas, Netanyahu fue recomendado por el Likud, el Sionismo Religioso–Zehut, el Shas y Otzma Yehudit. Eisenkot recibió el apoyo de su propio Yashar, de B'Yachad, de Los Demócratas, de Yisrael Beytenu, de Ra'am y de la Lista Conjunta. El Judaísmo Unido de la Torá, con 7 escaños, optó por no recomendar a nadie, decisión impulsada por la facción Degel HaTorá, que tiene 4 de esos asientos.
Qué pasa a partir del domingo
Según la Ley Básica del gobierno israelí, el diputado elegido por Herzog tiene 28 días para montar la coalición, prorrogables por hasta 14 días. Si fracasa, el presidente dispone de tres días para decidir si pasa la tarea a otro parlamentario, que entonces cuenta con 28 días sin prórroga.
Agotados los dos intentos, se abre un plazo de 21 días en el que 61 diputados pueden pedir conjuntamente un tercer nombre, con 14 días para concluir. Si nada de eso funciona, el Knéset se disuelve e Israel va a nuevas elecciones, en la práctica a comienzos del año que viene. Hasta la toma de posesión de un nuevo gabinete, el gobierno de Netanyahu permanece en funciones, en carácter interino.
Ese calendario explica el llamado de Herzog al cerrar las consultas. "Las elecciones terminaron. Ahora es el momento de encarar la realidad", dijo a los periodistas, pidiendo "originalidad y creatividad" a los dos campos y recordando que "no todo compromiso y promesa puede cumplirse", un recado para que alguno de los lados ceda y el país no repita la votación.
Impugnación sin pruebas
Herzog aceptó los resultados homologados antes de abrir las consultas, el 4 de noviembre. Netanyahu afirmó públicamente que la elección fue "robada", posiblemente con ayuda extranjera, sin presentar pruebas: la comisión electoral no encontró indicios de irregularidad capaces de afectar la integridad o el resultado de los comicios, y la fiscalía general rechazó una solicitud para interrogar a autoridades electas sin elementos que la sustentaran.
El presidente también condenó "la grosería y las expresiones racistas" dirigidas recientemente a votantes palestinos con ciudadanía israelí, y dijo que apoya la investigación sobre la sospecha de interferencia.
Con información de Al Jazeera, The Jerusalem Post, JNS, Israel National News y Haaretz.




