El Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), formación cercana al palacio real, salió como mayor grupo de las elecciones legislativas de Marruecos, celebradas el 23 de septiembre. Se quedó con 97 de los 395 escaños de la Cámara de Representantes, según los resultados preliminares anunciados por el ministro del Interior, Abdelouafi Laftit.
Cómo quedó la Cámara
Detrás del PAM llegaron la Agrupación Nacional de Independientes (RNI), con 66 escaños, y el Istiqlal (PI), con 65: los dos partidos que encabezaban la coalición de gobierno saliente. El Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), de orientación islamista, obtuvo 54.
El resto se repartió entre diez formaciones menores: Movimiento Popular (29), Unión Socialista de Fuerzas Populares (26), Partido del Progreso y del Socialismo (19), Unión Constitucional (17), Movimiento Democrático y Social (8), Alianza de Izquierda (8), Frente de Fuerzas Democráticas (2), Partido de la Equidad (2), Partido de los Nuevos Demócratas (1) y Partido de la Unidad y la Democracia (1).
Ninguno se acerca en solitario: la mayoría en la Cámara exige 198 escaños. Por la Constitución marroquí, el rey Mohammed VI nombra al jefe de gobierno a partir del partido más votado, lo que coloca al PAM al frente de las negociaciones de coalición.
El número que incomoda
El dato más duro del escrutinio no es de partidos. La participación nacional se quedó en el 38,08%, frente a cerca del 50% en 2021. De 15,8 millones de electores registrados, alrededor de 6 millones fueron a las urnas. Es decir, casi dos tercios del electorado se quedó fuera.
La caída llega un año después de la ola de protestas encabezada por la llamada Generación Z, que llevó a los jóvenes marroquíes a las calles contra el desempleo, los salarios bajos y el costo de vida, y que terminó con muertos. Las elecciones eran la primera prueba en las urnas después de aquel ciclo, y el mensaje de la abstención es difícil de leer como respaldo.
Lo que viene
El gobierno que salga de esas negociaciones hereda una agenda cara. Marruecos es uno de los países anfitriones del Mundial de 2030, junto con España y Portugal, y la preparación del torneo —estadios, transporte, hotelería— exige una inversión pública pesada, justamente la cuenta que los manifestantes del año pasado querían ver aplicada a empleo y servicios.
Los resultados siguen siendo preliminares y pueden ajustarse en la consolidación oficial.
Con información del portal oficial Maroc.ma (Ministerio del Interior) y de Al Jazeera.



