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Economía

Estados Unidos recorta la meta de eficiencia de combustible de 2031: de 50,4 a 34,9 millas por galón

La norma cerrada el 28 de septiembre reemplaza el estándar de la era Biden para las flotas de autos nuevos. El Departamento de Transporte dice que el auto nuevo promedio bajará unos US$ 1.300.

Por Redação RecortNews
El secretario de Transporte, Sean Duffy, cuyo departamento cerró la nueva norma de eficiencia de combustible, en su retrato oficial de 2025.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, cuyo departamento cerró la nueva norma de eficiencia de combustible, en su retrato oficial de 2025.Foto: U.S. Department of Transportation/Wikimedia Commons, Public domain

La National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA, la agencia federal estadounidense de seguridad vial) cerró el 28 de septiembre de 2026 una norma que reduce cuánto combustible deberán ahorrar los autos y las camionetas ligeras que se venden en Estados Unidos. Bajo el nuevo estándar, el promedio que la flota de cada fabricante debe alcanzar en 2031 es de 34,9 millas por galón (unos 14,8 km/l). La norma que reemplaza, escrita durante el gobierno de Biden, fijaba esa cifra en 50,4 millas por galón (unos 21,4 km/l).

Para dimensionarlo: la flota estadounidense promedió unas 30,1 millas por galón en 2024. La norma anterior pedía al sector sumar cerca de 20 millas por galón en siete años. La nueva pide menos de cinco.

Qué cambia, y cuándo

El programa de promedio corporativo de eficiencia —CAFE, en la sigla que se usa en Washington— no fija un mínimo para cada auto. Fija un promedio sobre todo lo que la automotriz vende, y por eso una empresa puede seguir fabricando camionetas grandes siempre que venda suficientes vehículos eficientes junto a ellas. Bajar el promedio reduce cuántos vehículos eficientes necesita tener en el patio para estar en regla.

La NHTSA también cambia cómo se clasifican los vehículos a efectos de ese cálculo, un ajuste que entra en vigor en 2030. Suena técnico, y lo es, pero la clase en la que cae un vehículo determina la meta contra la cual se lo mide: una reclasificación puede mover la posición de una empresa sin un solo cambio de ingeniería.

El argumento del gobierno

El secretario de Transporte, Sean P. Duffy, presentó la norma como una medida de costo de vida. "Este gobierno está dando alivio a las familias y reanimando el corazón de la industria estadounidense", dijo. Sobre el estándar reemplazado, Duffy afirmó que el departamento terminó con lo que llamó un mandato ilegal, que empujaba a las automotrices a fabricar autos eléctricos más caros que las familias estadounidenses no querían.

El administrador de la NHTSA, Jonathan Morrison, sumó un argumento de seguridad al de precio: "Los autos más nuevos son autos más seguros. Al reducir el precio de los vehículos, más familias estadounidenses podrán comprar autos nuevos."

El departamento estima el ahorro en hasta US$ 1.300 por vehículo nuevo promedio y en US$ 138.000 millones a lo largo de cinco años.

Las objeciones

El contraargumento es que el precio de lista no es el precio completo. Un auto que quema más combustible cuesta más de usar, y la gasolina rondaba los US$ 4,47 el galón cuando salió la norma: un nivel en el que la diferencia entre 35 y 50 millas por galón aparece en el presupuesto mensual de un hogar y no solo en un expediente regulatorio.

Gina McCarthy, que dirigió la Environmental Protection Agency (EPA, la agencia ambiental estadounidense) durante el gobierno de Barack Obama, lo planteó en términos industriales: "En lugar de mantener a EE.UU. en la frontera de la innovación (...) este gobierno eligió hacer lo contrario." El Sierra Club sostuvo que vehículos menos eficientes significan "más gasolina quemada, más gasto en el surtidor y aire más sucio". Dave Cooke, de la Union of Concerned Scientists, describió la decisión como un regalo a las automotrices y a las petroleras.

Los análisis de la norma proyectan más dióxido de carbono, más hollín y más contaminantes formadores de esmog que bajo el estándar reemplazado, por la razón directa de que una flota que quema más combustible emite más de los tres.

Dónde está la industria

Las automotrices están del lado del gobierno en esta. La Alliance for Automotive Innovation, la principal cámara del sector, llamó a la norma una "corrección de rumbo apropiada" que acerca los estándares a lo que los estadounidenses realmente compran. Ford, General Motors y Stellantis respaldaron el cambio.

Esa coincidencia es, en sí misma, un resumen de los últimos dos años en el mercado automotor estadounidense —un mercado del que la industria mexicana forma parte directa, porque buena parte de lo que se vende al norte del río Bravo se fabrica al sur. Las empresas invirtieron fuerte en capacidad eléctrica suponiendo que la regulación forzaría la transición en un calendario fijo, y desde entonces han ido recortando esos planes a medida que el calendario se movía en sentido contrario. La norma cerrada esta semana elimina casi todo el plazo que quedaba.

Con información de PBS NewsHour, ABC News y Democracy Now!