Estonia atribuyó oficialmente el martes a Rusia el incendio provocado que afectó en agosto las instalaciones de Milrem Robotics, empresa estonia que fabrica vehículos terrestres no tripulados y es una de las proveedoras de ese tipo de equipamiento para Ucrania.
El canciller estonio, Margus Tsahkna, afirmó que el ataque fue "un sabotaje encargado por los servicios especiales de la Federación Rusa" y parte de "una campaña rusa más amplia en toda Europa". Según él, los autores del incendio ya fueron detenidos y "ya no representan una amenaza". El gobierno no divulgó nombres ni el número de detenidos.
Qué fabrica Milrem
Milrem Robotics es conocida por el THeMIS, un vehículo terrestre no tripulado sobre orugas usado para transportar heridos, llevar suministros hasta posiciones avanzadas y, en algunas configuraciones, cargar armamento. Unidades del modelo fueron enviadas a Ucrania desde el inicio de la invasión rusa, en 2022, lo que coloca la fábrica en la lista de objetivos de interés militar para Moscú.
Moscú lo niega
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificó la acusación estonia de "infundada" e "irreflexiva", y dijo que no tiene "ninguna relación con la realidad".
La respuesta de la OTAN
El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Mark Rutte, reaccionó con una evaluación que mezcla denuncia y relativización del efecto práctico de los ataques:
"Rusia mantiene su campaña imprudente de acciones hostiles contra aliados de la OTAN. Pero Rusia está fracasando."
El primer ministro estonio, Kristen Michal, fue más directo, al describir a Vladímir Putin como una "rata acorralada" que amplía las operaciones en Europa mientras enfrenta dificultades militares en Ucrania. El primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, dijo que "ese patrón de ataques está dirigido contra Europa en su conjunto" y que "no va a funcionar". Francia, Lituania y Letonia también condenaron el episodio.
Un patrón, no un caso aislado
Desde 2022 los gobiernos europeos registran una secuencia de incendios, sabotajes en infraestructura, incursiones de drones y ataques a cables submarinos atribuidos a Rusia: el conjunto de acciones que la OTAN clasifica como guerra híbrida, por quedar deliberadamente por debajo del umbral que activaría el artículo 5 del tratado.
Estonia, Letonia y Lituania, que limitan con Rusia o con el enclave de Kaliningrado, están entre los países que más reportan este tipo de incidentes. El primer ministro de Lituania dijo el martes que los servicios de inteligencia no identifican una amenaza militar inminente, aunque el riesgo permanece constante.
Con información del Ministerio de Relaciones Exteriores de Estonia, la OTAN, Al Jazeera, Euronews y Defense News.




