El Gobierno de José Antonio Kast ingresó al Congreso su primera Ley de Presupuestos, correspondiente a 2027, con un crecimiento real del gasto público de 1,5%. Es la expansión más baja en al menos dos décadas, si se deja fuera la caída de 20% registrada en 2022, cuando se retiró el gasto extraordinario de la pandemia.
El presidente chileno presentó el proyecto en cadena nacional el 30 de septiembre de 2026, el mismo día en que fue ingresado al Legislativo, que tiene 60 días para debatirlo y despacharlo.
El presupuesto supera los 90 billones de pesos chilenos (CLP). Un detalle metodológico explica buena parte de la cifra de 1,5%: el alza se mide contra la ejecución estimada de 2026, no contra el presupuesto que aprobó la administración anterior. Es una base de comparación más alta y, por lo tanto, un aumento más modesto.
Las cuatro prioridades
Crecimiento, trabajo y reconstrucción: 9,5 billones CLP, un alza de 8,1%. Incluye el plan "Chile Despega", con una meta de más de 100.000 nuevos empleos, 241 obras públicas que partirían en enero de 2027, más de 500.000 millones CLP para reconstrucción en zonas afectadas por catástrofes y financiamiento para más de 166.000 subsidios habitacionales.
Seguridad: 7 billones CLP, un alza de 9,1%. Contempla 1.000 nuevas plazas de Carabineros, la duplicación de los recursos de la unidad de crimen organizado de la Policía de Investigaciones (PDI) y un crecimiento de 18% en Gendarmería, destinado a infraestructura penitenciaria.
Niñez: 2,5 billones CLP, un alza de 4,1%, con un aumento de 19,3% en los programas de apoyo a víctimas de abuso y la duplicación de la ayuda por discapacidad.
Beneficios sociales: sin recortes. La Pensión Garantizada Universal (PGU) mantiene 7 billones CLP, educación recibe 17,3 billones CLP y salud sube 4,7%.
Según el Gobierno, más de 600 de cada 1.000 pesos del gasto se destinan a pensiones, salud y educación.
El marco fiscal detrás del número
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ya había ajustado en junio la meta fiscal del período: abandonó el equilibrio estructural para 2030 y comprometió en su lugar un déficit estructural de 1,5% del PIB a esa fecha, con una trayectoria de 2,6% en 2026, 1,8% en 2027, 1,7% en 2028 y 1,6% en 2029. Atribuyó el cambio a haber encontrado al llegar una situación más compleja de lo previsto, con ingresos sobreestimados y gastos no reconocidos en el presupuesto heredado.
Esa trayectoria es la que condiciona el 1,5% de expansión. Un especialista fiscal citado por Ex-Ante observó que la cifra "sería simplemente el resultado de aplicar la regla fiscal", es decir, no tanto una decisión discrecional del Ejecutivo como la consecuencia aritmética de la regla ya vigente.
El telón de fondo es un mercado laboral debilitado: el desempleo se ubica en 9,6%, lo que explica que la partida de empleo y obras públicas sea la que más crece en términos relativos después de seguridad.
Con información de Biobío Chile, La Octava, G5 Noticias, Ex-Ante, Diario Financiero e Infobae.




