Pakistán bombardeó diez puntos en tres provincias de Afganistán en la madrugada del jueves, en la acción militar más amplia entre los dos vecinos desde el alto el fuego pactado en marzo. El gobierno talibán contabilizó cuatro civiles muertos y prometió represalias.
Diez objetivos, tres provincias
Los ataques alcanzaron Kandahar, en el sur, y Paktia y Khost, en el este, ambas en la franja fronteriza con territorio paquistaní. Un vecino de la ciudad de Kandahar contó al diario saudí Arab News que oyó aviones y explosiones en la zona céntrica durante la noche.
El ministro de Información de Pakistán, Attaullah Tarar, describió la operación como "deliberada, precisa, calibrada y proporcional" y dijo que alcanzó únicamente objetivos militares identificados. Según él, quedaron destruidos "escondites de terroristas e infraestructura de apoyo, incluidos lugares de lanzamiento y almacenamiento de drones, en diez localidades". El gobierno paquistaní no reconoció muertes de civiles.
Del lado afgano, el portavoz del gobierno talibán, Zabihullah Mujahid, confirmó los ataques en las tres provincias e informó de cuatro civiles muertos, sin precisar dónde. "Estos actos vergonzosos de agresión y los ataques del régimen militar paquistaní tendrán una respuesta apropiada, mediante una postura decidida", afirmó.
La versión de los drones
Pakistán sostiene que la ofensiva fue una reacción. La víspera, el miércoles, Islamabad afirmó que ocho drones habían cruzado su frontera desde Afganistán: cuatro interceptados en la zona de Torkham y cuatro cerca de Kohat.
Mujahid negó esa versión: según el portavoz, Afganistán no lanzó drones contra su vecino, y la violencia que Pakistán atribuye a Kabul es un problema interno paquistaní.
No es el primer episodio de la semana. El lunes, ataques aéreos paquistaníes en el distrito de Nurgal, provincia de Kunar, en el noreste del país, mataron a tres civiles, según el gobierno talibán. Islamabad aseguró entonces haber eliminado a 28 "terroristas" en la misma acción: dos recuentos que no coinciden y que ningún organismo independiente ha confirmado.
Un alto el fuego que no aguantó
La frontera de 2.600 kilómetros entre ambos países vive en tensión abierta desde octubre de 2025, cuando los enfrentamientos escalaron al peor nivel en años. En marzo de 2026, Pakistán y Afganistán alcanzaron un alto el fuego, pero las rondas de mediación conducidas por países de la región no produjeron un acuerdo duradero.
En el fondo de la disputa hay una acusación que Pakistán repite desde hace años: que el gobierno talibán alberga al Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), el grupo armado responsable de atentados en territorio paquistaní, y a otras facciones aliadas. Kabul lo niega.
El patrón que se repitió esta semana —drones atribuidos a un lado, bombardeo del otro, cifras de muertos incompatibles— es el mismo que ya derribó el alto el fuego anterior. La diferencia, esta vez, es la extensión: diez objetivos en tres provincias, incluida la segunda ciudad de Afganistán, es una escala que no se deshace con facilidad.
Con información de Al Jazeera y Arab News.




