Un año después de que las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés) tomaran El Fasher, capital del estado sudanés de Darfur del Norte, la ciudad sigue casi vacía. La organización humanitaria Solidarités International estima que entre 40.000 y 60.000 personas han vuelto a vivir allí o circulan por la ciudad con regularidad, de una población que antes de la guerra superaba los 300.000 habitantes.
El Fasher cayó el 26 de octubre de 2025, al cabo de un sitio de unos 500 días. Era el último gran centro urbano de Darfur fuera del control de las RSF, que combaten al Ejército de Sudán desde abril de 2023. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU estima que más de 6.000 personas murieron en tres días durante la ofensiva final, y los investigadores que trabajan con imágenes de satélite sospechan que la cifra real está en las decenas de miles.
Miles de desaparecidos
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) registró la huida de casi 100.000 personas. Miles siguen desaparecidas: muertas al intentar salir o capturadas por las RSF.
La misión de investigación de la ONU sobre Sudán concluyó que la campaña de las RSF en El Fasher tenía "rasgos de genocidio". Human Rights Watch, en un balance publicado el 26 de octubre, consigna que en las últimas semanas del sitio los vecinos comían pienso para animales hasta que se agotó, que la milicia cavó una trinchera alrededor de la ciudad y que usó drones contra soldados, grupos armados aliados del gobierno y civiles acorralados en una zona pequeña.
La organización también afirma que contratistas militares privados colombianos, entrenados en bases militares de los Emiratos Árabes Unidos, combatieron junto a las RSF operando drones y artillería, y que el apoyo militar emiratí a la milicia viola el embargo de armas de la ONU sobre Darfur. El comandante de las RSF, Mohamed Hamdan Dagalo, "Hemedti", sigue sin nuevas sanciones internacionales.
"A diferencia de los tsunamis, los horrores de El Fasher eran evitables", escribe Human Rights Watch.
Casas ocupadas y calles desiertas
Los grupos de ayuda humanitaria entraron en El Fasher en enero de 2026, por primera vez desde la toma, y describieron una ciudad fantasma con pocos civiles. Laura Mills, investigadora de Amnistía Internacional, afirma que solo una fracción de la población ha regresado, por miedo: quedan bolsones de casas en pie, con calles desiertas entre ellas.
Renaud Douci, coordinador de campo de Solidarités International, apunta también a los precios: hay pocos puestos en el mercado y lo que venden es caro. Los vecinos relatan que las nuevas autoridades están instalando a gente de fuera en las casas vacías. Tasis, la coalición liderada por las RSF que gobierna desde Nyala, en Darfur del Sur, ha pedido públicamente que los desplazados vuelvan.
Las cárceles
Las organizaciones de derechos humanos estiman que entre 13.000 y 19.500 personas estuvieron detenidas este año en la prisión de Dagris, cerca de Nyala, cuya capacidad oficial es de 4.500. Mohamed Faisal, de la Red de Médicos de Sudán, afirma que los presos no tienen contacto con sus familias y que las muertes han aumentado, con el cólera y el dengue entre las causas. La red calcula que unos 73 profesionales de la salud están presos en Dagris y en Kober, otra cárcel de Darfur del Sur.
Todo Darfur, y ahora Kordofán
Con El Fasher, las RSF pasaron a controlar prácticamente todo Darfur. El combate se ha desplazado a la región de Kordofán, donde la ONU ya ha advertido de que la historia de El Fasher puede repetirse: es esa advertencia, más que el aniversario, la que mantiene el caso abierto.
Con información de Human Rights Watch, allAfrica, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, la Organización Internacional para las Migraciones, Amnistía Internacional, Solidarités International y la Red de Médicos de Sudán.




