El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, firmó el sábado 31 de octubre de 2026 el Decreto Supremo 5759, que declara la situación de emergencia nacional por la sequía y por los riesgos asociados al fenómeno de El Niño 2026-2027. El anuncio llegó en un mensaje a la nación, cuando la falta de agua ya alcanza a algo más de 78.000 familias en seis de los nueve departamentos del país.
La decisión siguió a una recomendación del Consejo Nacional para la Reducción de Riesgos y Atención de Desastres (CONARADE), formalizada en la Resolución N.º 014/2026 del 30 de octubre.
Qué cubre el decreto
El artículo 1 fija el objetivo de la declaratoria: "proteger los medios de vida de la población boliviana", con atención a las familias que dependen de actividades productivas expuestas al clima. El artículo 2 no se limita a la sequía: incorpora el riesgo inminente de heladas, granizadas, incendios forestales, inundaciones, riadas y desbordes, a partir de los escenarios de riesgo del sistema nacional de alerta.
La norma se apoya en la Ley 602 de Gestión de Riesgos, que ordena dar prioridad a "la vida, la integridad física y la salud de las personas" por encima de la infraestructura y de los bienes materiales. El Ministerio de Defensa y las demás entidades competentes quedan obligados a coordinar con gobernaciones y municipios, y el decreto encarga a los ministros de Estado su ejecución en cada cartera.
Un decreto de emergencia no asigna por sí mismo un presupuesto: lo que habilita es el acceso a mecanismos de financiamiento contingente y el despliegue acelerado de recursos y unidades de rescate hacia los puntos críticos. El texto publicado no fija montos ni plazo de vigencia, y se refiere al período de El Niño 2026-2027.
Las cifras de la sequía
El último informe del Viceministerio de Defensa Civil, divulgado esta semana, registra:
- algo más de 78.000 familias afectadas por la falta de agua, en seis de los nueve departamentos;
- más de 75.000 cabezas de ganado perdidas;
- 63 comunidades que ya declararon emergencia por escasez de agua.
La base del decreto ubica la sequía en el Altiplano, los Valles y el Chaco, sin detallar departamentos.
Lo que dijo Paz
El presidente defendió la gestión ambiental de su gobierno —"hemos hecho un trabajo enorme para preservar el medio ambiente"— y advirtió sobre lo que viene: "Este será un fenómeno que tendrá golpes muy duros en sequía e inundaciones". Sobre las familias sin agua ni forraje, dijo: "Sabemos que hay familias que van a sufrir la necesidad de agua". Y pidió la cooperación de todas las instituciones del Estado: "Vamos a poner nuestro mayor esfuerzo".
Un episodio que desborda las escalas
La declaratoria boliviana se apoya en un pronóstico fuera de lo habitual. Naciones Unidas advirtió esta semana que el episodio en curso podría alcanzar "una intensidad sin precedentes" y superar las escalas de monitoreo usadas durante cuatro décadas.
El efecto ya se mide en los países vecinos. En Perú, El Niño elevó las temperaturas y agravó los incendios forestales, con al menos 12 muertos, mientras el dengue acumula 81 fallecidos en 2026. En Chile, el mismo episodio produjo el octubre más lluvioso del que haya registro en Santiago. El contraste entre sequía en el Altiplano y lluvias extremas en el cono sur es el que explica por qué el decreto boliviano cubre, en un mismo artículo, la falta de agua y las inundaciones.
Con información de Red Uno, Infobae, la agencia Andina y EFE.




