La relación entre Brasilia y Buenos Aires, ya rebajada desde agosto al nivel de encargados de negocios, entró en una fase nueva la semana pasada: el Itamaraty (la cancillería brasileña) llamó a la diplomática que está a cargo de la embajada argentina en Brasil para pedir aclaraciones sobre una eventual participación de autoridades del país vecino en la salida del senador Flávio Bolsonaro (PL) del territorio brasileño.
La conversación ocurrió la tarde del jueves 29 de octubre. María Emilia Cortés, encargada de negocios de Argentina en Brasilia, fue recibida por el embajador João Marcelo Galvão de Queiroz, jefe del departamento de América del Sur de la cancillería. El encuentro fue breve y, según relatos de fuentes consultadas por CNN Brasil y por Metrópoles, se limitó a transmitir un pedido de información.
El canciller argentino, Pablo Quirno, negó en una red social que Brasil hubiera hecho algún pedido de explicaciones. No desmintió que la reunión se haya realizado.
El trayecto, según los registros migratorios
Flávio Bolsonaro perdió la segunda vuelta de la elección presidencial frente a Luiz Inácio Lula da Silva el 25 de octubre y dijo, esa misma noche, que no reconocería el resultado.
Datos de la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina y del servicio de rastreo de vuelos FlightAware, citados por CNN Brasil, describen el siguiente trayecto: a las 22.50 del martes 27 de octubre, el senador, su esposa, Fernanda, y sus dos hijas cruzaron el Puente Internacional Tancredo Neves, de Foz do Iguaçu (estado de Paraná) a Puerto Iguazú, en Misiones. A las 23.30 abordaron un vuelo privado operado por la empresa Baires Fly S.A.
El plan de vuelo indicaba Guayaquil, en Ecuador, como destino. La aeronave aterrizó allí a las 5.46, hora de Brasilia, y despegó cerca de media hora después hacia Florida, para aterrizar en el aeropuerto ejecutivo de Miami-Opa Locka a las 10.31. Según Metrópoles, el senador usó un pasaporte italiano en el viaje; esa publicación también afirma que la Casa Blanca colaboró con la operación y plantea la posibilidad de una participación de la Casa Rosada, sin presentar prueba documental de esa participación.
La mañana del 27 de octubre, cuando circularon las primeras informaciones sobre un cruce por la frontera, aliados negaron que hubiera dejado el país. El coordinador de campaña Rogério Marinho (PL) resumió la versión en dos palabras: "No salió."
La orden que incumplió
La noche del propio domingo de la elección, el juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF, la corte suprema brasileña), ordenó la anulación de todos los pasaportes a nombre de Flávio Bolsonaro y le dio 24 horas para entregar a la Polícia Federal (la policía federal brasileña) los documentos común y diplomático, además de pasaportes de otros países. La decisión también le prohibió salir de Brasil y comunicarse con su abogado, Willer Tomaz. El expediente está bajo secreto y solo se conoció el lunes 26.
Ese día, en un video, el senador dijo que cumpliría la orden y que la medida era política: "Nunca pensé en salir del país."
Flávio es investigado en tres causas de la Polícia Federal, entre ellas pesquisas por presunto lavado de dinero y evasión de divisas, de acuerdo con Metrópoles. El Departamento de Estado de Estados Unidos informó que concedería visas a él y a su familia.
Del lado argentino, la diputada Marcela Pagano pidió a la Justicia Federal de Puerto Iguazú que determine si autoridades locales colaboraron con el cruce, y acusa al gobierno de Javier Milei de presionar a autoridades y tribunales de Misiones. No hay, hasta ahora, comprobación de una participación oficial argentina.
Una crisis que empezó en julio
El desgaste entre los dos gobiernos no nació la semana pasada. En julio, Milei habló en el acto en San Pablo en el que el PL lanzó la candidatura presidencial de Flávio y, en esa ocasión, llamó a Lula "presidiario" y al juez Moraes "lixo careca" ("basura pelada"). La cancillería brasileña convocó al entonces embajador argentino. Como los ataques continuaron, Brasil retiró a su embajador de Buenos Aires y pidió que Argentina retirara al suyo de Brasilia: así la representación argentina pasó a ser conducida por Cortés, tras la salida del embajador Daniel Raimondi en agosto.
Una semana después de la reelección de Lula, Milei seguía siendo el único presidente sudamericano que no lo había saludado. En una entrevista con la columnista Janaína Figueiredo, del portal UOL, publicada el 31 de octubre, el asesor especial de la Presidencia para asuntos internacionales, Celso Amorim, registró el dato y descartó una respuesta pública: "Fíjese bien, [Argentina] es el único país de América del Sur que no saludó al presidente Lula." Y, sobre reaccionar: "No, no corresponde. Que le hable a las paredes o a quien quiera."
Amorim calificó el cuadro como "el peor momento de la relación Argentina-Brasil, pero no por nuestra causa", y separó la política de la agenda práctica. Dijo que no hay reclamos argentinos sobre comercio — "Nunca recibimos ningún reclamo en ese sentido; no hay nada. Al contrario: queremos continuar la cooperación" — y que Brasil valora la cooperación nuclear entre ambos países. Manifestó preocupación por la posibilidad de una base militar estadounidense en Argentina y por el ingreso del país al llamado Escudo de las Américas, con la salvedad de que Buenos Aires tiene derecho a elegir sus socios.
La distinción que hace Amorim ayuda a medir el tamaño real de la crisis: el deterioro es diplomático, no comercial. Ninguna de las medidas tomadas hasta ahora afecta el flujo de mercaderías, los acuerdos sectoriales ni el programa nuclear conjunto.
El próximo encuentro
Los cancilleres Mauro Vieira, de Brasil, Pablo Quirno, de Argentina, y Marco Rubio, de Estados Unidos, son esperados en una reunión del G20 en Atlanta este fin de semana. Consultado sobre si el episodio entraría en la agenda, Amorim respondió que la decisión es del ministro brasileño: "Solo Mauro sabe lo que va a hacer."
Con información de CNN Brasil, Metrópoles, Brasil de Fato, UOL, Brasil 247 y Agência Brasil.




