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Brasil aprueba 18 directrices para su hoja de ruta de salida de los combustibles fósiles y da 270 días al grupo que la redactará

El grupo, con cuatro organismos y coordinado por el Ministerio de Minas y Energía, tiene 270 días prorrogables por 90; la matriz energética brasileña era 49,5% renovable en 2025, frente al 14,5% mundial

Por Redação RecortNews
La fachada del Palácio do Planalto, sede de la Presidencia de Brasil, en Brasilia, en una foto de 2020.
La fachada del Palácio do Planalto, sede de la Presidencia de Brasil, en Brasilia, en una foto de 2020.Foto: Pedro França/Agência Senado, via Wikimedia Commons, CC BY 2.0

El Conselho Nacional de Política Energética (CNPE, consejo nacional de política energética de Brasil) aprobó el viernes (6) la resolución que fija las directrices de una hoja de ruta nacional para reducir de forma gradual la dependencia de los combustibles fósiles. Son 18 directrices, y un grupo de trabajo interministerial deberá convertirlas en una ruta concreta —con plazos, costos y mecanismos de financiamiento— en hasta 270 días.

La reunión fue presidida por el ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, y contó con la presencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del vicepresidente Geraldo Alckmin y de la ministra de la Casa Civil, Miriam Belchior. Según Agência Gov, la resolución responde a una determinación del propio presidente.

Qué cubren las 18 directrices

La resolución no elige un año para el fin del petróleo. Enumera los temas que el grupo de trabajo está obligado a tratar, y esa lista es la medida del problema. Entre ellos: la transición justa como motor de desarrollo; las vulnerabilidades y la resiliencia nacionales; las metas climáticas y los compromisos internacionales; la participación social; la transparencia y el monitoreo; la seguridad energética; los impactos sectoriales; los mecanismos de financiamiento; la recaudación pública; la competitividad y el precio de la energía; la capacitación de trabajadores; la equidad; los costos de riesgo y de arrepentimiento; las tendencias de la transición; la diversificación del sector; la adaptación de la infraestructura; las prioridades de investigación e innovación; y la alineación de subsidios e incentivos al sector energético.

Cuatro organismos y un plazo

El grupo de trabajo es coordinado por el Ministério de Minas e Energia (Ministerio de Minas y Energía) y reúne a la Casa Civil, al Ministério da Fazenda (Ministerio de Hacienda) y al Ministério do Meio Ambiente e Mudança do Clima (Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático). El plazo es de 270 días contados desde la designación de sus integrantes, prorrogable por otros 90.

Entre sus tareas está evaluar cómo pagar la cuenta, incluida la posible creación de un fondo para la transición energética. Habrá consulta pública, y podrán participar otros organismos de gobierno, el sector productivo, especialistas y la sociedad civil. La hoja de ruta deberá alinearse con la política energética nacional, con el Plano Clima (Plan Clima) y con la NDC brasileña, la meta de reducción de emisiones presentada ante el Acuerdo de París.

El plan de cuatro años

En la misma reunión el consejo aprobó el Plano Nacional de Transição Energética (Plante, Plan Nacional de Transición Energética), instrumento de la política nacional de transición energética creada por la Resolución CNPE n.º 5/2024. Tiene dos volúmenes y ciclos de implementación de cuatro años, y se articula con el plan nacional de energía 2055 y con el plan decenal de expansión de energía. La consulta pública previa recibió más de 1.400 aportes y derivó en más de 400 ajustes del texto, según el portal ESG Insider. La resolución también crea un grupo de trabajo para seguir la ejecución del plan.

Qué más salió de la reunión

  • Una estrategia nacional de datos de energía para 2027-2031, orientada a la gobernanza, la estandarización y el uso estratégico de los datos del sector, con un comité gestor propio.
  • Un grupo de trabajo de electromovilidad, con plazo inicial de 120 días, prorrogable por igual período, y cinco frentes técnicos, para sustentar una estrategia nacional de electromovilidad.
  • Un grupo de trabajo de valorización energética de residuos, que examinará los aspectos jurídicos, regulatorios, económicos y tecnológicos de transformar en energía el residuo que no puede reutilizarse ni reciclarse, por rutas como biogás y biometano, biocombustibles avanzados, hidrógeno de bajo carbono, electricidad y calor. La Empresa de Pesquisa Energética (agencia estatal de investigación energética) proyecta un potencial superior a 97.000 millones de metros cúbicos normales de biogás por año hasta 2031.
  • Cambios en la Resolución n.º 3/2026, del programa de gas de cocina Gás do Povo, con más control sobre distribuidoras y revendedores acreditados, prevención de fraudes y refuerzo en la identificación y la seguridad de las garrafas de hasta 13 kilos.

El punto de partida

Las cifras del balance energético nacional de 2026 explican por qué Brasil llega a esta discusión en una posición poco común. La matriz energética del país —que incluye transporte, industria y todos los usos finales— era 49,5% renovable en 2025, frente a un promedio mundial de 14,5% en 2023. En la matriz eléctrica, la porción renovable supera el 80%: las hidroeléctricas respondieron por 51,2%, la eólica por 14,9% y la solar por 11,4%.

El contrapunto está del otro lado del balance. El país viene ampliando la producción de petróleo en el presal y estudiando el Margen Ecuatorial, y es esa tensión —vender más crudo mientras diseña su propia salida de él— la que la hoja de ruta tendrá que resolver en números.

Con información de Agência Gov y del portal ESG Insider.