La pesca profesional y comercial vuelve a estar permitida en el área marina frente a la desembocadura del río Doce, en el litoral norte del estado de Espírito Santo. La decisión es del Ministério da Pesca e Aquicultura (Ministerio de Pesca y Acuicultura, MPA) y del Ministério do Meio Ambiente e Mudança do Clima (Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático, MMA), y está en la Ordenanza Interministerial nº 75, del 26 de octubre. La franja liberada va de Barra do Riacho, en Aracruz, hasta Degredo/Ipiranguinha, en Linhares, en aguas de hasta 20 metros de profundidad. El pescado de la región puede volver a venderse y consumirse.
Lo que midió la Anvisa
La base de la decisión es una nota técnica de la Anvisa, el regulador sanitario brasileño, construida sobre datos de monitoreo ambiental y de la actividad pesquera. El plomo y el mercurio no aparecieron por encima de los límites máximos fijados por normas nacionales e internacionales en áreas de agua dulce, marina o de manglar. Cobre, cromo, hierro, níquel, manganeso y zinc fueron detectados en niveles medios. Según el diario A Gazeta, el material analizado incluye el monitoreo realizado por la Universidade Federal do Espírito Santo (Ufes).
El MPA afirma que el agua y el sedimento del río Doce siguen bajo monitoreo continuo en el programa PMQQS, sin alertas de incumplimiento.
La ordenanza no crea reglas nuevas
El texto restablece el ordenamiento que regía antes de la veda. Siguen vigentes las vedas estacionales, las áreas restringidas, las especies protegidas, los tamaños mínimos de captura, los métodos y equipos permitidos y las medidas de reducción de fauna acompañante. La pesca profesional exige pescadores y embarcaciones registrados donde la ley así lo determina, y la fiscalización queda a cargo de los órganos competentes. Los pagos del Programa de Transferência de Renda (PTR, el programa de transferencia de ingresos a los pescadores afectados) no cambian.
La reanudación será acompañada por un plan de acción integrada coordinado por el MPA y el MMA, con el Ministério da Saúde (Ministerio de Salud), la Anvisa y los órganos de gestión participativa de la pesca. El plan puede actualizarse a partir de los resultados del monitoreo, de nueva información técnica y científica y de los aportes de las comunidades pesqueras, y las reglas pueden revisarse o suspenderse en cualquier momento.
Diez años de veda
La represa de Fundão, de Samarco, se rompió el 5 de noviembre de 2015 en Mariana, en el estado de Minas Gerais, y liberó entre 40 millones y 55 millones de metros cúbicos de residuos de mineral de hierro. El lodo sepultó los distritos de Bento Rodrigues y Paracatu de Baixo, mató a 19 personas y contaminó toda la cuenca del río Doce hasta su desembocadura, en Espírito Santo.
En 2016, la justicia de Espírito Santo suspendió la pesca por tiempo indeterminado a pedido del Ministério Público Federal (MPF, la fiscalía federal), que señalaba la falta de estudios concluyentes sobre la contaminación de peces, moluscos y crustáceos. Consultado por g1 y citado por A Gazeta, el MPF no se había manifestado sobre la nueva ordenanza hasta la publicación de ese reportaje.
El ministerio también registra que la liberación de la pesca no sustituye ni exime de las obligaciones de reparación, recuperación y monitoreo previstas en el acuerdo judicial del colapso.
La autorización llega a menos de una semana del décimo aniversario del desastre, el 5 de noviembre, y el límite de la decisión es el propio monitoreo: la ordenanza permite reanudar la actividad, pero mantiene abiertos los mecanismos para suspenderla de nuevo si los datos cambian.
Con información de Agência Brasil y del diario A Gazeta.




