"Bolivia es futuro"
Con esas tres palabras cerró el canciller chileno, Francisco Pérez Mackenna, una columna publicada el viernes 23 de octubre de 2026 en el diario El Mercurio, de Santiago, y reproducida al día siguiente por la prensa boliviana. El texto apareció una semana después del viaje del presidente José Antonio Kast a La Paz y propone pasar del gesto diplomático a una lista de trabajos con fecha.
"La confianza no se decreta: se construye con resultados", escribió el ministro, según citaron los medios bolivianos que reprodujeron la columna. Los puntos de la agenda, agregó, deben arrojar "plazos y resultados verificables".
Una visita que rompió 71 años
Kast se reunió en La Paz el viernes 16 de octubre con el presidente boliviano Rodrigo Paz Pereira. Fue la primera vez en 71 años que un presidente chileno fue recibido oficialmente en territorio boliviano. "Hoy dejamos de darnos la espalda", dijo Kast en esa ocasión, en la frase que Pérez Mackenna retoma como punto de partida de su columna.
El acercamiento no empezó allí. En abril de 2026 hubo un encuentro en el paso fronterizo de Chungará–Tambo Quemado, con el entonces canciller boliviano Fernando Aramayo —hoy ministro de la Presidencia—, al que siguió una reunión bilateral en La Paz.
La agenda, punto por punto
La lista que describe el canciller chileno incluye:
- modernizar el Acuerdo de Complementación Económica 22 (ACE 22), vigente desde 1993;
- conectar a Bolivia al cable submarino Humboldt, con una eventual interconexión eléctrica;
- cooperación minera;
- coordinación consular y migratoria;
- revertir el sentido del oleoducto Sica Sica–Arica;
- convocar al Grupo de Libre Tránsito;
- trabajo conjunto en seguridad, con el narcotráfico, el contrabando, el robo de vehículos y la trata de personas entre los problemas señalados.
La complementariedad que el ministro describe es económica antes que simbólica: Bolivia aporta frontera agrícola y recursos minerales; Chile, experiencia logística, puertos y salida a los mercados del Pacífico. Las regiones chilenas que menciona como beneficiarias son Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta.
El peso de 1978
La columna no esquiva el expediente histórico: cita la ruptura de relaciones de 1978, la agenda de 13 puntos de 2006 y los años de litigio ante la Corte Internacional de Justicia. El pasado no puede ignorarse ni reescribirse, sostiene el canciller, pero "ningún país puede quedar prisionero de su pasado". Desde 1978 los dos Estados mantienen únicamente relaciones consulares, y ninguno de los dos gobiernos ha anunciado hasta ahora un intercambio de embajadores.
El siguiente paso previsto es un viaje del presidente Paz a Chile, programado para 2027.
Con información de Los Tiempos y Urgente.bo, que reprodujeron la columna del canciller en El Mercurio.




