El Gobierno de El Salvador anunció el miércoles 28 de octubre de 2026 que mantendrá en Haití "el despliegue operativo de más de dos mil soldados" para localizar y rescatar a cuatro aerotécnicos de la Fuerza Aérea salvadoreña (FAES) desaparecidos desde el 18 de octubre. El comunicado de la Cancillería, difundido por medios salvadoreños e internacionales, no fijó plazos ni describió el estado de la búsqueda.
La cifra anunciada es mayor que la que registran las fuentes operativas. Según datos oficiales citados por la agencia EFE, el contingente salvadoreño en el país caribeño llegó a unos 1.300 militares después de que un grupo de 690 aterrizara el martes 27 de octubre. Antes de la emboscada, El Salvador aportaba poco más de un centenar de efectivos a la fuerza multinacional.
Es, en cualquiera de las dos cuentas, el mayor envío de tropas de un solo Estado a Haití desde que terminó en 2017 la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas (Minustah), que había operado desde 2004.
La emboscada del 18 de octubre
Los cuatro militares perdieron contacto el 18 de octubre, cuando el vehículo blindado en el que viajaban fue atacado con armas de alto calibre y explosivos en el barrio Santo, en Croix-des-Bouquets, al norte de Puerto Príncipe. Regresaban de comprar alimentos en un mercado. Según la reconstrucción publicada por Infobae, tropas internacionales intentaron llegar al lugar y no pudieron hacerlo ni por tierra ni por aire a causa de los disparos.
Los cuatro integran la Task Force Libertad II, parte de la Gang Suppression Force (GSF), la fuerza contra las pandillas creada por la ONU en sustitución de la misión que lideraba Kenia. Su función declarada era técnica y humanitaria —evacuaciones médicas y protección de helicópteros y vehículos—, no el combate urbano.
Autoridades y analistas atribuyen el secuestro a la banda 400 Mawozo, con antecedentes de plagios colectivos. La alianza Viv Ansanm, de la que forma parte, controla según distintos recuentos más del 80 % de la capital haitiana.
El 24 de octubre, The New York Times informó del hallazgo de restos calcinados en las afueras de Puerto Príncipe que podrían corresponder a los militares. El presidente Nayib Bukele descartó esa posibilidad en redes sociales: citó la presencia de un menor entre los restos, de una persona mucho más alta que sus soldados y de uniformes militares extranjeros. La fuerza respaldada por la ONU dijo que no confirmaría identidades sin prueba forense oficial.
"El Gobierno prefiere callar y actuar"
Bukele había advertido antes a los jefes de las pandillas que, si los cuatro hombres no volvían con vida, enfrentarían una ofensiva como la que aplicó en su propio país.
El miércoles, según el parte de la Cancillería, el mandatario habló por teléfono con el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, sobre la operación y la continuidad de la misión salvadoreña. Agradeció el apoyo de las autoridades haitianas, de las fuerzas de seguridad locales y de la población, y reiteró el compromiso de su gobierno con la cooperación en seguridad.
Una fuente del Gobierno salvadoreño dijo al diario haitiano Le Nouvelliste que el despliegue se hace "en comunicación con el Gobierno haitiano", describió a Haití como "un país amigo que ayuda" y afirmó que "no es una invasión del país". Consultada sobre el secreto que rodea la operación, la misma fuente respondió: "El Gobierno prefiere callar y actuar".
El gabinete de Fils-Aimé no se había pronunciado públicamente sobre la operación de rescate. EFE anotó que el volumen de tropas sugiere un alcance mayor que el combate a las pandillas, y que el despliegue queda fuera del mandato que el Consejo de Seguridad de la ONU fijó para la GSF en septiembre de 2025.
Una fuerza multinacional a un tercio de lo previsto
El tamaño de la GSF sigue muy por debajo de lo planeado. EFE la describe con más de mil efectivos de El Salvador, Guatemala, Jamaica, Mongolia, Sri Lanka y Chad, bajo el mando del mayor general mongol Edernebat Batsuuri. Reuters, citada por Infobae, calcula unos 2.000 integrantes, alrededor de un tercio de los 5.500 contemplados para la misión.
Medios haitianos informaron de la llegada de equipamiento salvadoreño en tres aviones en los últimos días, y en Puerto Príncipe se discutía la posibilidad de nuevos vuelos chárter. Una ley salvadoreña autoriza la presencia de sus militares en Haití hasta el final de 2027.
El contraste entre las dos cifras —el millar de efectivos de la fuerza multinacional entera y los más de dos mil que anuncia un solo país— es el dato que explica la inquietud de los especialistas consultados por la prensa regional: una operación de ese tamaño, en barrios densamente poblados y con una policía local debilitada, plantea preguntas sobre la cadena de mando y sobre el riesgo de enfrentamientos armados directos.
Con información de EFE, Infobae, Le Nouvelliste, Reuters, The New York Times y swissinfo.




