La carne vacuna brasileña pasó a pagar un arancel del 67% para entrar en China. La tasa resulta de sumar el arancel regular del 12% y un recargo del 55%, que se activa de forma automática una vez que las importaciones chinas de carne brasileña completan la cuota anual del país.
Según el Ministerio de Comercio de China, la cuota de 2026 — 1,106 millones de toneladas — se alcanzó el 29 de septiembre. La norma china establece que el recargo empieza a regir al tercer día de completarse la cuota, lo que puso la nueva tasa en vigor este jueves.
Lo que queda fuera de la cuota
La cuota cubre menos de lo que Brasil suele embarcar. En 2025 el país envió cerca de 1,6 millones de toneladas a China, de modo que unas 500.000 toneladas del flujo anual reciente quedan, en principio, expuestas al arancel pleno una vez alcanzado el techo.
El salto de una década da la dimensión del problema. El volumen exportado pasó de 164.900 toneladas en 2016 a 1,6 millones de toneladas en 2025. Entre 2016 y 2025 fueron 8,2 millones de toneladas y US$ 42.300 millones de ingresos. Hoy Brasil representa más del 40% de toda la carne vacuna que importa China, un mercado que creció de menos de 1,5 millones de toneladas en 2018 a cerca de 2,8 millones de toneladas en los últimos años.
Los frigoríficos evalúan adelantar la faena
La cuota de 2027 será de 1,128 millones de toneladas, apenas por encima de la de este año. En la Associação Brasileira das Indústrias Exportadoras de Carnes (Abiec, la asociación brasileña de exportadores de carne) se discute adelantar faenas y embarques para que la carne llegue a China ya dentro del nuevo techo: el viaje entre los dos países demora de 40 a 45 días, así que un embarque de noviembre desembarca en enero.
El cálculo tiene un efecto previsible: si el sector concentra los envíos a comienzos del año, la cuota de 2027 tiende a agotarse antes — la estimación que circula entre los exportadores apunta a marzo o abril. La alternativa en discusión es repartir el techo entre las empresas para que ninguna quede sin espacio.
El intento de sortear el límite por fuera tampoco prosperó. Uruguay autorizó a Brasil a usar el excedente de su cuota, pero China no aceptó la transferencia ni para este año ni para el próximo, según información de Reuters.
Presión en dos frentes
El recargo chino llega mientras el sector ya enfrenta restricciones en la Unión Europea. Para 2026 se proyecta una caída de cerca del 10% en las exportaciones brasileñas de carne vacuna. Otras dos plantas brasileñas tienen prevista para el 29 de octubre la autorización para exportar a China, lo que amplía la capacidad de embarque pero no modifica el techo recién alcanzado.
Con información de Agência Brasil y Poder360, que citan al Ministerio de Comercio de China y a Reuters.




