Hombres armados irrumpieron en una iglesia greco-ortodoxa de la aldea de Hamoud, en la gobernación de Karak, a unos 120 kilómetros al sur de Amán, y abrieron fuego contra los presentes durante un funeral el viernes. Siete personas murieron y 34 resultaron heridas, según el director de la Dirección de Seguridad Pública de Jordania, Obaidullah al-Maaytah. Veintisiete de los heridos seguían hospitalizados.
Es uno de los ataques más letales contra civiles registrados en el país en una década, y el primero en años que tiene como blanco una iglesia.
Minutos de disparos durante el cortejo
Los sobrevivientes relataron que una explosión marcó el inicio del ataque, con el cortejo fúnebre ya en marcha, y que luego los atacantes entraron al recinto de la iglesia y dispararon durante varios minutos. Khaled Burqan, que estaba allí, dijo a Al Jazeera que uno de los agresores portaba una pistola y el otro un rifle. Otro testigo afirmó a CBS News que los disparos duraron unos cinco minutos antes de que los atacantes huyeran.
El número de agresores sigue siendo incierto. Testigos entrevistados por Al Jazeera describieron a dos hombres encapuchados; las imágenes difundidas por la emisora estatal Al-Mamlaka y descritas por CBS News muestran a tres personas: dos con pistolas y una con un arma larga. La Dirección de Seguridad Pública informó que los agresores bajaron de un vehículo, entraron al patio de la iglesia y dispararon antes de escapar.
Entre 150 y 200 personas estaban dentro de la iglesia o en sus alrededores en ese momento, según CBS News, y la mayoría de las víctimas tenía entre 50 y 70 años.
"Sin precedentes"
El ministro del Interior, Mazen al-Faraya, calificó la acción de "terrorista" y "sin precedentes" en una conferencia de prensa, sin atribuirla a ningún grupo. Hasta la mañana del sábado, ninguna organización había asumido la autoría.
El rey Abdalá II prometió la "represalia más dura" contra los responsables y escribió en sus redes sociales que Jordania va a "golpear con mano de hierro a quienes se atrevan a amenazar a nuestra nación". El ministro de Comunicación del Gobierno, Mohammed al-Momani, dijo que las fuerzas de seguridad investigan el caso. Al-Maaytah afirmó que la búsqueda de los atacantes continúa y que los autores serán capturados.
Una comunidad pequeña y un precedente en la misma región
Karak alberga una de las comunidades cristianas más significativas del reino, de mayoría musulmana, de acuerdo con CBS News, razón por la cual los ataques de este tipo se describen como raros en el país.
La región ya fue escenario de violencia similar: en 2016, hombres armados atacaron a policías en Karak y mataron a diez personas, siete de ellas agentes de seguridad. Las fuerzas jordanas mataron a los atacantes tras un prolongado cerco, también según CBS News.
Repercusión internacional
El Ministerio de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos condenó el ataque y lo describió como terrorista y criminal. El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, lo condenó con firmeza a través de su portavoz, Stéphane Dujarric. El presidente del Líbano, Joseph Aoun, calificó el episodio de "atroz ataque terrorista".
Con información de Al Jazeera, CBS News y la emisora estatal jordana Al-Mamlaka.




