El Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Santiago abrió al público "Colonia Dignidad: a plena luz, todavía", la primera exposición que una institución chilena dedica íntegramente al enclave alemán fundado en 1961 en la precordillera de Parral. La muestra se inauguró el jueves 29 de octubre de 2026 y puede visitarse desde el 30 de octubre hasta el 30 de abril de 2027, en el tercer piso de la sede de Matucana 501, en el barrio de Quinta Normal.
La exposición forma parte del proyecto internacional Memorias Interactivas de Colonia Dignidad (iECID) y fue desarrollada junto a la Universidad Libre de Berlín, a través de su Instituto de Estudios Latinoamericanos y del equipo Digital Interview Collections, que administra el archivo oral del caso. Cuenta con el apoyo del Ministerio Federal de Relaciones Exteriores de Alemania.
Cinco ejes y una estación digital
El recorrido está organizado en cinco ejes temáticos: el territorio, los Estados, la vida dentro de la llamada "sociedad benefactora", el papel del enclave durante la dictadura y las resistencias y luchas por la dignidad. Combina testimonios, documentos de archivo y objetos personales de personas afectadas por el recinto.
La novedad de la muestra es una estación digital interactiva que da acceso a materiales del Archivo de Historia Oral de Colonia Dignidad (CDOH), construido entre 2019 y 2022 y disponible públicamente en línea. Cuando la exposición temporal cierre, la estación no se desmontará: pasará a integrar la exhibición permanente del museo, de modo que el archivo queda incorporado al relato estable de la institución.
Ese detalle define el alcance del proyecto. No se trata solo de una muestra con fecha de término, sino de la incorporación de un acervo documental al dispositivo con el que Chile cuenta oficialmente la historia de las violaciones a los derechos humanos.
Un recinto que operó dentro y fuera del Estado
Colonia Dignidad fue fundada por el predicador Paul Schäfer, que había salido de Alemania mientras enfrentaba acusaciones de abuso sexual. Dentro del recinto se practicaron trabajos forzados y el abuso sexual sistemático de niños. Durante la dictadura de Augusto Pinochet, el enclave operó en coordinación con la DINA, la policía secreta del régimen, como lugar de detención, tortura y desaparición de personas.
La directora ejecutiva del museo, María Fernanda García, situó la muestra en ese doble registro de responsabilidad estatal y privada. "Es muy importante para el Museo ser parte de la reparación simbólica respecto a este lugar tan complejo", dijo. En otra intervención se refirió al caso como "esta herida que aún sigue abierta".
La elección del eje dedicado a "los Estados" —en plural— apunta a la misma cuestión: el funcionamiento del enclave durante décadas supuso tolerancia, omisión o colaboración tanto de autoridades chilenas como del Estado alemán, un punto que la diplomacia de Berlín reconoció en los últimos años y que explica el financiamiento del proyecto por el propio Ministerio de Exteriores alemán.
Con información de El Ciudadano, Radio Nuevo Mundo y El Siglo.




