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Política

El Pentágono presta su "rayo de calor" al Departamento de Seguridad Interior para siete meses de pruebas en la frontera sur

El memorando de Hegseth entrega al DHS un Active Denial System, un arma de energía dirigida con un alcance de unos 1.000 metros, y deja a la agencia escribir sus propias reglas de uso

Por Redação RecortNews
Un Active Denial System montado sobre un vehículo, el "rayo de calor" de energía dirigida del ejército estadounidense, en una fotografía de la fuerza aérea de 2007.
Un Active Denial System montado sobre un vehículo, el "rayo de calor" de energía dirigida del ejército estadounidense, en una fotografía de la fuerza aérea de 2007.Foto: U.S. Air Force/Wikimedia Commons, Public domain

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, aprobó el préstamo temporal, por siete meses, de un Active Denial System —el arma de energía dirigida que en el ejército estadounidense llaman "rayo de calor"— al Department of Homeland Security (DHS, el departamento de seguridad interior), que podrá probarla para un posible uso en la frontera entre Estados Unidos y México.

Hegseth firmó el memorando en septiembre, y CNN lo obtuvo y lo publicó el miércoles 21 de octubre de 2026. El préstamo corre siete meses desde septiembre. El documento deja enteramente en manos del DHS la responsabilidad de operar el sistema y de redactar las tácticas, técnicas y procedimientos que regirán su uso. Autorizar las pruebas no es decidir el despliegue: no está claro si la agencia llevará el arma a la frontera.

Qué hace el arma

El Active Denial System dispara un haz invisible de energía de ondas milimétricas a una distancia de hasta unos 1.000 metros. El haz atraviesa la ropa gruesa pero no las paredes, y calienta sólo la capa más externa de la piel, lo que produce una sensación de quemazón que algunos funcionarios comparan con abrir un horno caliente. La sensación cesa cuando la persona sale del haz, aunque el hormigueo o la sensibilidad pueden durar de 10 a 15 minutos.

El Pentágono clasifica el sistema como no letal. Un texto de 2008 de la revista Military Trader describió el haz como capaz de elevar la temperatura de las moléculas de agua de la piel a unos 130 °F (cerca de 54 °C) sin quemarla, y comparó la sensación con una bombilla caliente apoyada contra la piel. En la historia del programa hay dos lesiones documentadas: un accidente de laboratorio en 1999 que dejó una ampolla, y un ejercicio de entrenamiento en 2007 en el que un militar de la fuerza aérea quedó sobreexpuesto y después se recuperó por completo.

No es el primer intento

El arma ya había sido propuesta para la frontera y rechazada. Fue a Afganistán con las fuerzas estadounidenses en 2010 y volvió sin haber sido usada en combate. Hubo funcionarios que consideraron emplearla en ciudades de Estados Unidos durante los disturbios de 2020. En 2018, responsables de la Border Patrol (la patrulla fronteriza) estudiaron usarla contra migrantes, y la entonces secretaria de seguridad interior, Kirstjen Nielsen, rechazó la idea. Una versión comercial más pequeña, el Silent Guardian de Raytheon, se instaló en el centro de detención Pitchess, en el condado de Los Ángeles, en 2014.

Lo que dicen funcionarios y críticos

Un portavoz de la Customs and Border Protection (CBP, la agencia de aduanas y protección fronteriza) dijo que la agencia evalúa de forma permanente nuevas tecnologías que puedan salvar vidas y mejorar su eficacia operativa y su seguridad. Patrick Weaver, subjefe de gabinete de Hegseth, describió la frontera como una instalación militar y un "laboratorio de combate" para sistemas nuevos, y añadió: "¡La frontera está blindada!"

Las objeciones van por dos caminos. El primero es operativo. Un exfuncionario de la CBP cuestionó la legalidad y la seguridad de usar un arma de dolor para dispersar multitudes o para apuntar a personas que cruzan el agua, donde el reflejo de apartarse del haz puede significar ahogarse, y preguntó si el costo, el entrenamiento y el trabajo normativo valen la pena. El segundo es de fondo: un exfuncionario del DHS dijo que el problema de base es tratar a migrantes y ciudadanos como combatientes enemigos, y que el trato inhumano suele ser rechazado una vez que queda a la vista.

Jared Keller, que escribe el boletín Laser Wars sobre armas de energía dirigida, dijo que el sistema plantea preguntas éticas y legales precisamente porque está diseñado para causar dolor. "Personalmente, yo simplemente no haría esto", afirmó.

Con información de Axios y del relato del memorando hecho por CNN, difundido por Yahoo News.