El último debate presidencial brasileño de 2026 terminó como empezó: con los dos candidatos hablando más del pasado del otro que de lo que piensan hacer a partir del 1º de enero. La noche del viernes (23), en TV Globo, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) y el senador Flávio Bolsonaro (PL-RJ) estuvieron casi dos horas y media en el estudio, repartidas en cuatro bloques, con la moderación del periodista César Tralli. Fue el segundo y último encuentro del balotaje: el primero había sido en TV Bandeirantes, el 18 de octubre. Se vota este domingo (25).
El formato intentó contener el tono. En los tres primeros bloques cada ronda duraba tres minutos sobre un tema definido —el primero organizado por regiones del país— y regía una norma apodada "antiburla": quien no tenía la palabra no podía circular por el escenario. El cuarto bloque era libre, con ocho minutos por candidato y sin límite de intervenciones. Fue ahí, según los relatos de CNN Brasil y Metrópoles, donde las acusaciones de corrupción ocuparon más espacio.
El episodio de los "nueve dedos"
El momento más citado de la noche salió de una frase de Flávio sobre los programas sociales del gobierno: el presidente, dijo el senador, "da con una mano y quita con los nueve dedos", en alusión a la mano izquierda de Lula, que perdió un dedo en un accidente de trabajo en su juventud.
En el bloque siguiente, Lula usó su derecho a réplica para exigir una rectificación. "Me llamó nueve dedos; si alguien en este púlpito sabe lo que es el trabajo, soy yo", afirmó, antes de añadir: "No voy a permitir que un miliciano me llame nueve dedos". Flávio retrocedió y pidió disculpas —"Si te ofendí, te pido disculpas, no quería ofenderte"— y a su vez obtuvo derecho a réplica tras ser llamado miliciano, tiempo que usó para criticar lo que calificó de propuestas "anticuadas" de su rival.
Corrupción de ida y vuelta
En el bloque libre, Flávio acusó a Lula de haber recibido de Daniel Vorcaro, dueño del Banco Master, "un whisky Macallan que vale medio millón de reales". Lula lo negó y le devolvió la cercanía con el exbanquero: "Tú y Vorcaro parecen una sola cosa". Después lanzó un desafío: "Hago otro desafío, tú y yo, mañana, abrir mis cuentas y las tuyas para que la Justicia investigue".
El presidente cuestionó el origen del dinero de una casa de 5,9 millones de reales del senador, que respondió haberlo ganado como abogado. Flávio, por su parte, reclamó que se abran los gastos de la tarjeta corporativa de la Presidencia y contraatacó con preguntas sobre el patrimonio de Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha, que Lula consideró ya respondidas.
Dos gobiernos comparados
En la parte propositiva, la pelea fue de números. Lula afirmó que el gobierno anterior gastó más que el suyo —"gastaron casi un 30% más que nosotros", dijo, invitando al electorado a revisar los datos— y citó 1,7 billones de reales en inversiones. Flávio describió un "cementerio" de obras paradas, llamó "bolsa-farelo" ("bolsa migaja") al programa de transferencias Bolsa Família —y se disculpó cuando Lula lo reclamó— y propuso congelar deudas de familias y empresas. También defendió la autonomía del Banco Central aprobada en el gobierno de su padre, que Lula criticó.
Hubo un giro que vale registrar. En los planes de gobierno presentados ante la Justicia Electoral, resumidos por Agência Brasil el viernes por la mañana, el senador propone retomar privatizaciones y Lula, fortalecer las empresas estatales. En el debate, Flávio dijo que no hará privatizaciones, y Lula lo acusó de preparar un "tesouraço", una venta masiva de activos.
Seguridad y el caso Ana Clara
La seguridad pública dio el tramo más duro. Flávio prometió penas más severas, castración química para violadores, la recuperación de territorios dominados por facciones y la clasificación del PCC y del Comando Vermelho como organizaciones terroristas: "Voy a tratar al bandido como bandido". Lula defendió reforzar las policías y atacar milicias y narcotráfico, y acusó a su rival de vínculos con milicianos: "Ustedes no lograron acabar con ellos, se asociaron". Cerró con la frase que resumió su estrategia de la noche: "O mantenemos la democracia funcionando, o vamos a tener un miliciano dentro del Palácio do Planalto".
La campaña de Lula llevó al público a la madre de Ana Clara, una niña de 5 años muerta por un disparo de fusil. Consultado sobre el caso, Flávio dijo solidarizarse con la madre y afirmó que busca identificar a quien disparó.
Lo que dicen las encuestas
La aritmética electoral explica la dureza. En la primera vuelta Flávio obtuvo el 47,03% de los votos válidos, más de 56 millones, frente al 45,16% de Lula, 53,8 millones. La encuesta de Datafolha del 22 de octubre dio 47% al senador y 46% al presidente —empate técnico dentro del margen de error de dos puntos—, lo que equivale a 50% y 50% en votos válidos. El instituto Veritá difundió 51,3% para Flávio y 48,7% para Lula entre los válidos.
La última ronda de encuestas sale este sábado: AtlasIntel cerca de las 18:00 y Datafolha a las 18:45, con 4.050 entrevistas hechas el viernes y el sábado. Quaest, Colectta, Futura/Apex, Gerp, Instituto Franca, MDA, Nexus/FSB/BTG, Palver y Simplex también tienen difusión prevista.
Con información de CNN Brasil, Metrópoles, O Tempo, Agência Brasil y Brasil de Fato.




