Saltar al contenido
RecortNews
Cultura

El INAH confirma un observatorio solar prehispánico en la Sierra Norte de Puebla, el primero registrado fuera del área maya

El Grupo E de Tetelihtic, de hace más de 2.500 años, no marca los equinoccios en su centro: fijaba el inicio del calendario en febrero y la cosecha en octubre

Por Redação RecortNews
La zona arqueológica de Cantona, en el oriente de Puebla, fotografiada en 2013. Cantona es una de las ciudades cuyo auge coincidió con el declive de Tetelihtic, el sitio donde el INAH confirmó el observatorio solar.
La zona arqueológica de Cantona, en el oriente de Puebla, fotografiada en 2013. Cantona es una de las ciudades cuyo auge coincidió con el declive de Tetelihtic, el sitio donde el INAH confirmó el observatorio solar.Foto: Diego Delso/Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

Un conjunto de plataformas en la Sierra Norte de Puebla, en México, funcionó como observatorio astronómico solar hace más de 2.500 años. Lo confirmó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en un comunicado publicado el 13 de octubre de 2026, con resultados del Proyecto Arqueológico Teteles de Ávila Castillo.

Según el instituto, se trata del primer observatorio de este tipo registrado fuera del área maya en Mesoamérica. El hallazgo corresponde al llamado Grupo E, o Tetelihtic, situado al oriente de la Gran Plaza del recinto ceremonial del sitio, en el municipio de Teteles de Ávila Castillo.

Dos plataformas y un patio

El conjunto está formado por un patio cuadrangular y dos plataformas:

  • la oriental, alargada, de 90 metros de sur a norte por 40 metros de este a oeste;
  • la occidental, más pequeña, de 46 metros de norte a sur por 27 metros de este a oeste, que servía como punto de observación.

El INAH compara la traza con la del Grupo E de Uaxactún, en el Petén guatemalteco, el conjunto de referencia para este tipo de arquitectura astronómica en el mundo maya. Ambos se fechan en el Preclásico Medio (1000-600 a.C.), pero el complejo poblano es cerca del doble de grande que su par maya.

Febrero y octubre, no los equinoccios

El detalle que el instituto subraya es cómo funcionaba. A diferencia de otros conjuntos del mismo tipo, la sección central de la plataforma alargada no se usaba para marcar los equinoccios: servía para identificar el inicio del calendario prehispánico, en febrero, y el período de cosecha, en octubre.

La plataforma oriental operaba en conjunto como un calendario solar: desde su fachada, al amanecer, era posible seguir el recorrido del Sol en las fechas de equinoccios y solsticios. El trazo original del asentamiento y la orientación de sus estructuras piramidales se relacionan tanto con las montañas del entorno —la Sierra de Chignautla aparece al fondo de la estructura oriental— como con el horizonte astronómico.

El INAH señala además que la estructura principal podría estar alineada con Canopo, la segunda estrella más brillante del cielo nocturno, y que el sitio podría vincularse con la deidad nahua Nantehuitz.

Nueve siglos de uso, y más de culto

Tetelihtic estuvo en uso desde el Formativo Medio, hacia 900 a.C., hasta el Protoclásico, alrededor del 100 d.C. Fue abandonado parcialmente a medida que emergían Cantona, Cholula y Teotihuacán, las ciudades que reorganizaron el altiplano central.

Pero el lugar no quedó vacío de sentido. Ofrendas halladas en su periferia, fechadas entre 100 y 600 d.C., muestran que siguió siendo sitio de culto después del abandono. Una ofrenda totonaca de entre 600 y 900 d.C., localizada sobre una de las plataformas, indica para el instituto que la ocupación ya había cesado en ese período.

Dos hipótesis abiertas

El INAH presenta como hipótesis —no como conclusiones— dos lecturas de mayor alcance. La primera: que los hallazgos ayuden a precisar los vínculos etnolingüísticos entre los grupos mayas y los huastecos, con una presencia maya que podría remontarse a un milenio antes de la era común. La segunda: que el sitio guarde los orígenes de la cultura totonaca.

Son afirmaciones de peso para la arqueología mesoamericana, y conviene leerlas con el cuidado con que el propio instituto las formula. Lo que queda establecido es más acotado y, aun así, considerable: un conjunto con función astronómica documentada, contemporáneo de los primeros observatorios mayas, a cientos de kilómetros del área donde se los daba por exclusivos.

El proyecto es dirigido por el arqueólogo Alberto Diez Barroso Repizo, investigador del Centro INAH Puebla, con apoyo del Ayuntamiento de Teteles de Ávila Castillo y de la asociación civil Tzoncoyotl. La secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, comentó los resultados en el comunicado. El fin de semana anterior al anuncio, el sitio recibió una conferencia y una exposición fotográfica sobre los trabajos.

Con información del INAH y de Tribuna.